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El Celta sale goleado ante el Rayo Vallecano

El Celta ofreció una pésima imagen en Vallecas con un once repleto de novedades que naufragó 3-0 ante el Rayo

24 de enero de 2016. Actualizado a las 01:59 h. 3

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Había avisado el Toto Berizzo en la previa que ante el Rayo jugarían futbolistas que estuvieran descansados, dejando entrever que priorizaba la eliminatoria copera ante el Atlético de Madrid antes que la liga. Por si había dudas, todas quedaron despejadas en cuanto se conoció la alineación, un once repleto de caras nuevas, en la que solo repetían tres futbolistas con respecto al partido de Balaídos de Copa. 

Había llegado el momento de los Drazic, Bongonda, Señé o Borja Fernández. Incluso David Goldar debutaba como titular en el primer equipo compartiendo pareja con Sergi Gómez en el centro de la zaga. En la parte ofensiva también estrenaba titularidad el galo Claudio Beauvue. Poco importaron las posiciones, porque la primera parte celeste fue una calamidad.

Desde el primer minuto de juego el Rayo pasó por encima de un Celta irreconocible, incapaz siquiera de competir con dignidad en Vallecas. El conjunto local fue mucho mejor en fútbol, calidad y posesión, pero también lo fue en intensidad, ritmo y ganas adjetivos y facetas que no debían faltar en un Celta repleto de futbolistas jóvenes con mucho que demostrar y que tenían esta noche una oportunidad inigualable para hacerlo.

En el minuto dos, Bebé ya había avisado con un disparo potentísimo que desvió Sergio al palo, después de un movimiento genial del portugués que se marchó con mucha clase de Hugo Mallo. Acto seguido, un córner de Trashorras lo remataba sin oposición Diego Llorente al palo. Sergio Álvarez se desgañitaba pidiendo orden e intensidad a su defensa. Era solo el minuto cinco, la pesadilla de Vallecas había comenzado.

Bebé hacía destrozos en la zaga del Celta, tanto por izquierda como por la derecha, el portugués volvió locos a Hugo Mallo y Planas. Precisamente Bebé originó una gran jugada por la banda derecha que finalizó con un disparo de Quini desde la frontal que acabaría atrapando Sergio.  En apenas veinte minutos el Rayo había disparado dos balones al palo y y había probado al guardameta del Celta en varias ocasiones. El gol local parecía cuestión de tiempo y así fue.

Una gran jugada de Trashorras por la banda izquieda acabó en un pase del gallego para Miku, que a la primera disparó al palo y, tras recoger su propio rechace, fusilaba a Sergio para poner el primero. El gol espoleó más al Rayo y, lejos de hacer reaccionar a los de Berizzo, pareció hundirlos más. Cuatro minutos después, un saque de falta de Trashorras lo cabeceaba a gol Tito con la complicidad de una zaga endeble que apenas puso oposición.

Incapaces de frenar a Bebé

 Berizzo veía desde el banquillo como el partido se estaba escapando de manera irremediable y pese a las continuas indicaciones y correciones poco podía hacer para corregir el descalabro. A diez minutos del descanso, un nuevo balón parado en contra acabó con el balón en las redes de la meta de Sergio. Un nuevo balón de Trashorras al corazón del área lo peinó Jozabed para poner el 3-0. Con un Celta totalmente abatido, el pitido del colegiado señalando el descanso fue música para los oídos de unos futbolistas que se vieron totalmente superados por la situación.

Para la segunda parte, el Toto recurrió al Tucu en lugar de Radoja para intentar tener un poco el balón y cortar la hemorragia de ocasiones del Rayo. La primera ocasión del segundo tiempo fue precisamente del Celta, Hugo Mallo disparó con la zurda tras un centro de Planas pero Juan Carlos atrapó con seguridad.

Fue un mero espejismo, porque el Celta siguió haciendo aguas en defensa. Unas aguas en las que se movían muy cómodos Bebé y Miku. El venezolano pudo ampliar su cuenta con dos ocasiones clamorosas que mandó a las nubes, dos disparos desde dentro del área, sin oposición, que pudieron haber supuesto una mayor hecatombe.

Incluso Jozabed, mediada la segunda parte, pudo aumentar la renta tras un centro de Tito que el mediapunta pudo controlar, acomodarse y disparar dentro del área en una nueva demostración de la falta de contundencia de los jugadores de Berizzo. Los últimos veinte minutos del partido practicamente sobraron. El Rayo se dejó ir con el trabajo hecho y el Celta no quiso exponerse a una goleada de escándalo y firmó la tregua, por lo que el partido cayó en la mediocridad, aderezada por un constante carrusel de cambios en los dos equipos.

Así acababa la infausta noche del Celta en Vallecas. Una noche sin nada que rescatar que lo mejor que puede hacer el plantel de Berizzo es olvidarla cuanto antes, sacar conclusiones de la misma sería algo sesgado y equivocado. Afortunadamente, el miércoles le espera al celtismo uno de los partidos más ilusionantes de los últimos años, con la visita al Vicente Calderón en los cuartos de Copa del Rey y con la ilusión por bandera de eliminar al líder de la liga y colarse en semifinales. De conseguirlo, lo de hoy en Vallecas quedará en anécdota, en el olvido. Habrá sido solo una minúscula noche de pesadilla en Madrid, la misma ciudad en la que, el miércoles, el celtismo espera llevarse una de las alegrías más grandes de los últimos tiempos.

3 - Rayo Vallecano: Juan Carlos; Quini, Tito (Chechu Dorado, m.75), Zé Castro, Nacho; Bebé, Llorente, Trashorras, Pablo Hernández (Montiel, m.63); Jozabed; y Miku (Javi Guerra, m.68).

0 - Celta de Vigo: Sergio Álvarez; Hugo Mallo, Sergi Gómez, Goldar, Planas (Jony, m.73); Radoja ('Tucu' Hernández, m.46), Hernández; Drazic (Pape, m.66), Señé, Bongonda; y Beauvue.

Goles: 1-0: M.21 Miku; 2-0: M.26 Tito; 3-0: M.36 Jozabed.

Árbitro: Jaime Latre (C.aragonés). Amonestó a Dorado (m.80) y Trashorras (91), del Rayo Vallecano; y a Beauvue (m.20), Goldar (35), Drazic (45) y Tucu Hernández (91), del Celta de Vigo.

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