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Las inundaciones ponen en peligro la celebración del Celta-Atlético

Los vestuarios de Balaídos aparecieron anegados y el césped está en aceptables condiciones, pero todo dependerá de la climatología del domingo

La VozVigo, 09 de enero de 2016. Actualizado a las 05:00 h. 15

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La celebración del Celta-Atlético de Madrid de mañana domingo (20.30 horas) depende del tiempo. Si las inundaciones de la mañana del viernes se repiten en Balaídos en las horas previas al encuentro, la suspensión sería un hecho. Y las previsiones no son nada halagüeñas, porque el índice de probabilidades de que llueva copiosamente en Vigo asciende al 95 % y, además, coincidirá con la pleamar y con el riesgo de que el río Lagares ya no pueda evacuar más agua después de la lluvia caída a lo largo de toda la semana. Con rachas de viento de hasta 100 km/h para terminar de completar la previsión.

La alarma saltó con las inundaciones de ayer. Los vestuarios, el túnel de acceso al campo y demás dependencias interiores del estadio vigués quedaron completamente anegadas a primera hora del día después de que se registrasen lluvias de hasta de 20 litros por metro cuadrado en apenas una hora (durante la noche se llegaron a alcanzar los 37). También se inundaron las taquillas y la tienda oficial del club, dependencias ambas que permanecieron cerradas a lo largo de toda la jornada y que hoy podrían reabrirse. En ningún caso llegó a inundarse el rectángulo de juego.

En un par de horas los operarios consiguieron achicar el agua de todas las dependencias, a excepción del túnel de acceso al campo, que seguía anegado por la tarde. Fue coincidiendo con la bajamar, lo que también facilitó que los accesos al estadio se despejasen. Esta situación hace pensar al Celta que el partido se podría jugar si el temporal no hace acto de aparición en las horas previas al partido, algo que parece improbable y que desmontaría todas las previsiones.

Porque la totalidad de los partes meteorológicos anuncian lluvias copiosas para todo el fin de semana en Galicia, especialmente en la vertiente atlántica. La previsión para las horas previas al choque es que volverá a llover con mucha intensidad y que además habrá fuerte viento del suroeste, lo que invita a pensar que el cauce del Lagares volverá a desbordarse (si no lo está ya con anterioridad) y que no habrá tiempo material para achicar el agua.

De confirmarse, la organización del partido sería casi imposible, al no poder acceder al estadio (las calles adyacentes también estarían inundadas) y porque los tornos no podrían entrar en funcionamiento, lo que impide el control de los aficionados que pudieran acceder al estadio. Además, la zona de vestuarios, sala de prensa y demás dependencias habituales en un partido tampoco estarían aptas.

El árbitro y la LFP

Aprobar la suspensión dependerá de la decisión del árbitro y de la propia Liga de Fútbol Profesional. El césped está igual de mal que toda la temporada pero ha resistido hasta el momento las inundaciones.

El Atlético de Madrid ya está al corriente de la situación, aunque como nada quedará claro hasta el domingo (salvo novedades) tendrá que viajar a Vigo y esperar acontecimientos. No cabe opción de que se pueda jugar en otro estadio al no existir tiempo material para agilizar toda la intendencia y tendría que quedar aplazado hasta una nueva fecha, presumiblemente para el 17 de febrero, la misma que el Sporting-Barcelona suspendido en su día por la presencia de los azulgranas en el Mundialito. A priori es la única fecha libre teniendo en cuenta que los colchoneros están en los cruces de Champions.

Hace un par de temporadas el recinto de Balaídos sufrió una inundación que destrozó parte de las dependencias, pero sucedió con días de margen para reponerlo todo y con el tiempo dando una tregua, circunstancias que no se dan en esta ocasión.

Febrero de 1977, la última suspensión ante el Betis

La última vez que se suspendió un partido en Balaídos por inundaciones era 1977, en la denominada transición democrática. Fue una contienda con el Betis, que debía jugarse el 20 de febrero, algo que impidió un anegado campo vigués, y que comenzó dos días después para ser suspendida a los 43 minutos del primer tiempo y finalizarse el 6 de abril del mismo año. En ninguno de los dos casos se movió el marcador y el partido en cuestión acabó con 0-0. Como curiosidad, actuaron como colegiados los dos más conocidos de la época: Borrás del Barrio en el primer acto y Guruzeta Muro en el segundo. Aquel Celta terminó bajando a Segunda.

Un año antes hubo otro precedente, en este caso en la Copa del Rey con el Reus como rival. Los vigueses habían ganado en la ida en territorio catalán por 1-3 en la ida y la vuelta estaba fijada para el 2 de diciembre del año 76 en Balaídos. El campo estaba inundado de nuevo y los catalanes optaron por retirarse de la Copa y el partido ya no llegó a disputarse.

El tercer precedente se remonta en el tiempo hasta 1959. Un partido de Liga fijado para el 6 de diciembre (domingo) frente al Alavés tampoco se jugó por mor de las inundaciones y se celebró dos días más tarde con un contundente 5-0 para los locales.

En aquellas épocas las crecidas del Lagares por lluvia todavía eran más habituales que en la actualidad y un recurso manido eran suspender el partido por espacio de dos días, algo imposible en esta ocasión (en caso de suspenderse) ya que los dos equipos tienen partido e Copa del Rey.

Los célticos no varían su plan de trabajo

Los vigueses, que entrenaron ayer nada más bajarse del avión, no varían su plan de trabajo y se ejercitarán esta mañana a las diez y media a puerta cerrada en A Madroa en una sesión en la que ya participará con todo el grupo Nolito.

Berizzo no descarta, tampoco, hacer un último entrenamiento en la mañana del domingo, para completar la preparación.

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