Patronal y trabajadores negociarán hasta el 2 de agosto bajo la amenaza de huelga

Juan María Capeáns Garrido
Juan Capeáns SANTIAGO / LA VOZ

GALICIA

Xoán A. Soler

Las asambleas ratifican la suspensión del paro indefinido acordada por los sindicatos tras lograr un preacuerdo de subida del 2 %

13 jul 2017 . Actualizado a las 12:40 h.

El lío sigue, pero la huelga indefinida ha quedado suspendida después de que las asambleas celebradas esta mañana en las estaciones de autobuses lo hayan ratificado. Empresarios y sindicatos del transporte celebraron una reunión en la tarde de ayer en la que, llegado un momento, primó la voluntad por evitar un paro de consecuencias impredecibles para el propio sector y para miles de gallegos afectados.

El encuentro, celebrado en Santiago en el Consello Galego de Relacións Laborais, no fue del todo exitoso, y de hecho en la primera parte apenas se produjeron avances. Pero al filo de las ocho de la tarde el diálogo se centró exclusivamente en la búsqueda de alguna fórmula que evitase la radicalización del conflicto. A tientas, unos y otros fueron acercándose hasta un punto de consenso que no satisfizo a ninguna de las partes porque está plagado de condicionantes, aunque ninguno es insalvable.

La esencia del preacuerdo es eminentemente salarial. La patronal gallega se compromete a recomendar una subida del 2 %, cuestión que deberá debatirse y firmarse en las cuatro mesas provinciales. Para avanzar, fijaron también un calendario de reuniones para las cuatro comisiones delegadas que se celebrarán el 17 o 18 de julio; el 26, en jornada de mañana y tarde; el 31 de julio; y el 1 de agosto. De forma sistemática, una jornada más tarde y en horario de mañana, se reunirá la mesa gallega, que vigilará el desarrollo de las negociaciones y tutelará la firma de los nuevos convenios colectivos. Si todo va bien, las jornadas de huelga serán historia, pero los sindicatos se reservan la posibilidad de reactivarlas de manera inmediata.

Sin buses hasta la asamblea

Las firmas del preacuerdo no se plasmaron hasta las 22 horas, lo que impidió organizar asambleas nocturnas que permitiesen arrancar hoy la jornada con normalidad. Por ello, y a expensas siempre de que los trabajadores avalen el trabajo realizado por sus representantes, puede haber servicios que no funcionen en las primeras horas del día para propiciar la participación.

En teoría, podrían tratarse de las últimas molestias para los usuarios, pero el desbloqueo de la situación no quiere decir ni mucho menos que esté despejado el futuro del plan de transporte.

Los sindicatos han alcanzado parcialmente sus objetivos ante la Xunta y la patronal, pero no podrán cantar victoria si la relación entre los empresarios y la Administración no mejora de forma exponencial en los próximos días. Porque «la incertidumbre continúa», advirtió Carlos García Cumplido, uno de los portavoces de las compañías, quien evitó tras la reunión hablar de éxito y sí del «principio de un camino necesario».

Hay dos condiciones sobre las que la conselleira Ethel Vázquez tendrá que seguir trabajando para que el plan de transporte supere los baches y siga rodando: abordar las subidas de tarifas que deberán pagar los usuarios; y la recuperación y actualización del IPC en los contratos de los autobuses escolares, congelados desde el 2013. Entiende García Cumplido que la recuperación económica que defiende el Gobierno gallego -ayer y anteayer mismo en el Parlamento- y que permite a los funcionarios ganar un 1 % en los salarios, debería notarse también en los contratos de servicios públicos. «Si no tenemos más recursos será imposible subir los salarios de los trabajadores», advierte la patronal, que sigue viendo «muy deficitarias» las concesiones de las provincias de Lugo y Ourense.

Ahora, la clave para que el conflicto siga discurriendo ajeno a los intereses ciudadanos es que la Administración y los empresarios tengan una interlocución fluida por los asuntos económicos y durante el proceso de adjudicación de contratos. Ayer se conocían las propuestas de la Xunta y hoy mismo el equipo de Ethel Vázquez comenzará a invitar a las compañías para que acudan al concurso. Tendrán cinco días para presentar ofertas a Infraestruturas, y entre el día 20 y finales de mes conocerán el resultado.

El pliego de contratación dará prioridad a la calidad y la seguridad en la prestación de los servicios, y dejará la parte económica en un plano secundario para rebajar presión sobre este aspecto determinante. Valorarán, entre otras cuestiones, la antigüedad de los vehículos, la presencia de cinturones de seguridad o la ubicación de las bases para mejorar los tiempos de respuesta.

Pequeñas y medianas

Uno de los escollos entre la Xunta y los trabajadores fue la garantía de supervivencia para las pequeñas y medianas empresas, y ese será otro de los criterios fundamentales para el reparto de los 41 contratos, que afectan sobre todo a los servicios de las provincias de Lugo y Ourense. El pliego fomentará la presentación de ofertas que mejoren y amplíen la prestación de servicios establecidos en los proyectos, y además incorporará cláusulas novedosas en materia social, cumpliendo con la regulación de la UE.

La normativa europea prohíbe prorrogar los contratos y ha desencadenado el conflicto sobre los cerca de 600 a los que han renunciado las empresas de autobuses. En el 2019 será obligatorio retomar desde cero el mapa de rutas, aunque ya incluyendo nuevas condiciones de funcionamiento, como la fusión del transporte general y el escolar, que le cuesta 120 millones de euros anuales a la Xunta.

Ocho días en los que miles de viajeros y el sector turístico sufrieron las consecuencias de la falta de acuerdo

Desde hace cuatro semanas, se convocaron paros todos los martes y miércoles

 

Tras ocho días de jornadas de huelga, el sector turístico ya empezaba a pensar en un plan B después de ver que miles de viajeros cada martes y miércoles de la semana sufrían las consecuencias de la falta de acuerdo entre la Xunta, la patronal y los sindicatos. Las empresas turísticas que mueven a visitantes por Galicia llevan días dándole vueltas al calendario tratando de esquivar la huelga, pero las opciones se agotaban, la incertidumbre crecía y las reservas empezaban a caerse.

Martín Canosa, uno de los gerentes de Brigantia Viajes, en Fisterra, calificaba la situación de «un absoluto desastre». Cuenta también con una tienda de recuerdos que estaba comenzando a notar una caída en las ventas. La situación también estaba provocando que los peregrinos se resistieran a ir al faro de Fisterra. Hubo menos de los esperados.

Las excursiones internas de colectivos gallegos también empezaban a reprogramarse, cuando no a suspenderse. Un destino habitual en esta época es el parque acuático de Cerdeda, que podría empezar a echar de menos muchas visitas. En A Estrada, por ejemplo, los organizadores del campamento urbano estaban a la espera de saber si la empresa que les presta el servicio podía trasladar a los niños a la piscina. Van todos los viernes en bus y son unos noventa. Por su parte, la organización del Festival PortAmérica, que se celebra desde hoy y hasta el sábado en Caldas de Reis, ofertó un servicio de autobuses desde varias localidades gallegas para facilitar el desplazamiento. Ayer confiaba en poder garantizar el servicio. Mientras que en el de Ortigueira temían que hubiera serios problemas de tráfico si se mantenía el paro.

La información sigue siendo uno de los mayores problemas. Ayer se volvieron a vivir escenas de despiste en las paradas de las ciudades y los aeropuertos. La empresa que hace la ruta a Lavacolla tiene fijados aún los servicios mínimos hasta el domingo. La línea A Coruña-Vigo se vendía ayer en la web para hoy y el fin de semana con normalidad sin advertencias sobre la huelga indefinida que se suspendió a última hora.

Con información de Juan Capeáns, Marta López, Rocío Pérez, Cris Barral y Ana F. Cuba