Cita en el Rebumbio, el lugar donde las «mates» son divertidas

Los profesores asociados en Agapema organizan este certamen para enseñar a los niños a disfrutar de las matemáticas

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redacción / la voz 20/05/2017 05:00 h

Carmela trabaja veinte días al mes en jornada continua, todos los meses menos agosto, y para comunicarse con su casa en un barrio usa el bus. Cada billete cuesta 0,85 con la tarjeta Coruña Millennium, que serían 1,30 si paga la tarifa ordinaria. ¿Cuánto ahorra cada mes si se saca la tarjeta Millennium? ¿Y en un año?

Este es uno de los seis problemas del Rebumbio Matemático Galego, el certamen que organizan los profesores del ramo (asociados en Agapema) para enseñar a los niños a disfrutar de las mates. Y la verdad es que lo consiguen desde hace 17 años. Ayer se citaron en el Fórum Metropolitano de A Coruña los 45 finalistas, divididos en grupos de tres (a esta edad no hay trabajo individual). Tras las pruebas de zona, llegaron a la final los equipos de: CEIP Portofaro (Cambre), CPR Cristo Rey (Oleiros), CEIP Curros Enríquez y los CPR Grande Obra de Atocha y Jesuitinas, en A Coruña; de Ferrol el CEIP Almirante Lángara; el CPR Franciscanos, de Lugo; el CEIP A Ponte, de Ourense; el CPR Los Sauces, de Pontevedra; los CPR Cluny y Peleteiro, de Santiago; el CPR Estudio, de Nigrán; el CPR Las Acacias, de Bembrive (Vigo); el CEIP Seis do Nadal de Vigo y el CPR Salesianos, también de Vigo.

Varios miembros de Agapema, entre ellos su presidente, Enrique de la Torre, atendían la prueba, que tiene como objetivo que los niños aprendan a pensar y disfruten haciéndolo.

En las mesas el ambiente era de concentración y el cuadernillo parecía «algo más difícil que el de la primera ronda», según los del Estudio, aunque «hay de todo», como resumieron las niñas de Franciscanos, que estaban muy orgullosas de ser un grupo de chicas («había otro grupo del cole pero no pasó a la final», explicaron). Los participantes en el Rebumbio son buenos alumnos y además, aplicados: «Practicamos problemas de otros años», decían los del Seis do Nadal, mientras los del Lángara reconocían que se les daba bien «todo». El equipo de la Grande Obra estaba entusiasmado, y eso que no conocían el Rebumbio hasta este año. Es probable que acabasen como en la anterior edición, eligiendo cada niño cuál resultó su problema favorito. Porque a veces no solo la plástica es divertida.

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