Juzgan 12 veces a una joven de Vigo por culpa de un impostor de Internet

Un catalán usó el DNI de la compradora de una Play Station para hacer timos en Wallapop

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vigo / la voz

Una estudiante viguesa de 18 años vivió un calvario judicial después de que un activo estafador de Barcelona suplantase su identidad y usase el nombre de ella para hacer decenas de ventas fraudulentas por Internet a clientes de toda España desde el portal Wallapop. La joven, que nada sabía de la trama, fue condenada dos veces por estafa antes de que la Justicia admitiese el error. Aún así, tuvo que acudir a otros diez juicios, en los que fue absuelta.

La víctima viguesa, ahora de 20 años, fue llevada a juicio doce veces en diversas ciudades de España y perdió los dos primeros juicios, en los que acabó condenada por estafa a pesar de ser inocente y una víctima más. Ahora reclama que el timador que usó los datos personales de ella para engañar a otros pague por todo lo que hizo y cumpla seis años de cárcel por los supuestos delitos de estafa, usurpación de identidad y revelación de secretos.

El juicio contra el supuesto estafador iba a celebrarse ayer en Vigo pero él, residente en Barcelona, no compareció y la vista quedó suspendida hasta nueva fecha. La Fiscalía pide 900 euros de multa por un intento de estafa para él y un cómplice.

La estudiante explicó ayer en los pasillos las vicisitudes que tuvo que pasar para probar su inocencia y demostrar que Sergio G. M. había usado su DNI cuando ella había comprado una videoconsola Play Station 4 por 150 euros en Wallapop en diciembre del 2015. No llegó a pagar porque desconfió del vendedor. «Él me pidió una copia del DNI y se lo mandé, pero luego insistió mucho en que tenía que adelantar el dinero en su cuenta y me eché atrás», contó ayer la joven.

Aunque se libró de ser estafada con la compra de la videoconsola, su pesadilla acababa de empezar. A lo largo del 2016, le llegó una cascada de denuncias. «Usó mis datos, él recibía el dinero de las ventas y luego sus clientes me acusaron a mí. Se llegó a decir que él era la expareja de mi madre», explicó. «En Galicia hay dos afectados más porque me dejaron notas en mi buzón para saber lo que pasaba», añade.

Cree que las dos primeras veces fue condenada porque presentó su alegación por escrito y la envió por correo sin recurrir a un abogado. «Cuando me condenaron, me quería morir. Nunca más volví a comprar por Internet. Incluso vinieron policías a mi casa para identificarme», dijo.

Como seguían llegando las denuncias, tuvo que contratar a un letrado y gastarse 3.750 euros en su defensa para probar que un experto timador había usado el DNI de ella. Gracias a ello logró la revocación de sus dos condenas y la absolución en el resto. Ahora reclama al estafador los gastos de la minuta del abogado.

También se aplazó la declaración por videoconferencia de un supuesto cómplice, que padece una discapacidad psíquica, y que al parecer fue manipulado y utilizado por el principal acusado.

Sergio G. tiene procedimientos judiciales en Santander, Palma del Condado (Huelva), Albacete, Corcubión y otras localidades.

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