El PP busca revulsivos para mejorar los resultados del 2015

Con cuatro de los siete candidatos por definir, el partido hegemónico solo logra apuntalar la alcaldía de Ourense

Concejales del PP en las siete ciudades Concejales del PP en las siete ciudades

santiago / la voz

Las municipales de 2015 están grabadas a fuego en el PPdeG. El partido hegemónico de Galicia, que gana casi todo se vote lo que se vote, se ha desfigurado en las ciudades y, de momento, no recupera la compostura. En la peor noche electoral de la era Feijoo los populares gallegos sumaron en las ciudades 63 concejales, que es la misma cifra que le otorga Sondaxe dos años más tarde. Pero esa coincidencia numérica no quiere decir que todo siga igual. De las tibias conclusiones globales se sacan borrones evidentes, como las dificultades de Alfonso Rueda para asir las riendas en la provincia de Pontevedra, pero también noticias esperanzadoras para el secretario general, Miguel Tellado, que ya tiene modelo para lanzar la reconquista: el de Ourense, donde Jesús Vázquez obtiene un valioso aprobado, con una gestión poco discutida y perspectivas de ganar representación.

En Vigo y Pontevedra la situación es muy diferente. Elena Muñoz, candidata confirmada pero aún muy desconocida, se deja dos ediles y hasta se juega el liderazgo de la oposición en favor de las mareas. En la capital provincial, todo sigue igual con Jacobo Moreira, a la espera de ser ratificado. El PPdeG tiene la costumbre no escrita de dejar repetir a los líderes al menos en una ocasión aunque pierdan -ahí está el ejemplo del insistente Rajoy-, y a día de hoy no hay conejo en la chistera. El mayor problema al que se enfrentan los populares tanto en Vigo como en Pontevedra es la alta valoración que otorgan sus propios votantes a los actuales alcaldes del PSOE y del BNG (5,68 y 5,36 de nota respectivamente).

Problema en Lugo

Feijoo le hizo el encargo a su secretario general de arrancar los motores de las municipales al día siguiente de lograr la tercera mayoría, a finales de septiembre. Esa misión de 32 meses de duración ha agotado casi un cuarto de su tiempo y sigue sin despejar incógnitas en ciudades como Lugo, que celebra su congreso local a finales de mes y que dará pistas del candidato. Los votantes se cobran esa indefinición y el actual portavoz Jaime Castiñeira deja una herencia complicada, 8 ediles, según Sondaxe, que relegan al PPdeG como lista más votada aunque con un empate técnico con los socialistas, al que le sobrarían aliados para gobernar.

En A Coruña todavía no se puede medir el impacto del más que probable cartel electoral. A la espera de que Beatriz Mato deje el Gobierno autonómico para incorporarse al ruedo municipal -previsiblemente en la primavera del 2018-, la actual portavoz Rosa Gallego aguanta el tipo a costa del PSOE, pero la marea le saca distancia en cabeza. Idéntica situación se vive en Santiago, con el consolidado Agustín Hernández, que también gana terreno a los socialistas pero ve cómo se alejan en intención de voto los de Martiño Noriega. A diferencia de la provincia de Pontevedra, los simpatizantes del PP se muestran muy críticos con los gobiernos locales de las mareas, lo que hace sospechar que el electorado será fiel a sus siglas.

Ferrol merece un párrafo aparte. En la ciudad con los candidatos peor valorados, la popular Martina Aneiros no sale bien parada (poco conocida y con un 3,73), y sin embargo consigue aguantar los 11 concejales que dejó José Manuel Rey e incluso amplía en tres puntos la intención de voto, haciéndose fuerte en la primera posición. Sin embargo, no le llega. El plus que les falta da alas al previsible regreso del actual conselleiro.

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