Alumnos que aprenden investigando

La despoblación de O Courel convierte este colegio en la mejor excusa para mantener gente joven en la comarca

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seoane do courel / la voz 02/05/2017 13:43 h

Es motivo de orgullo para cualquier gallego que la Consellería de Educación mantenga abierto el CPI Uxío Novoneyra, en Folgoso do Courel. Se trata de un pequeño centro con un puñado de alumnos de infantil a secundaria, cuidados con el mimo que se destina a las cosas extraordinarias. Porque un niño en O Courel es un bien escaso, y por eso la consellería mantiene este centro, con casi tantos maestros como pupilos, porque si se derivase a estos estudiantes a otros lugares -Quiroga, Monforte, Sarria, Lugo...- la gente joven no tendría ningún motivo para seguir residiendo en este espacio natural que da cuerpo al espíritu de Galicia. Al calor del turismo rural, el Camino de Santiago e Internet, O Courel lucha contra la despoblación, y el equipo del Uxío Novoneyra forma a quienes serán sus habitantes del futuro.

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«Todos los años tenemos un proyecto de centro que debe cumplir dos objetivos: que los alumnos conozcan, valoren y cuiden su entorno; y que tengan herramientas para enfrentarse a los problemas de este. Nuestra función no es solo transmitir conocimientos, sino también formar ciudadanos responsables». Belén Armesto, directora del centro, es ambiciosa en sus planteamientos, pero el hecho de contar con tan pocos alumnos convierte sus deseos en realidades. Eso y, por supuesto, «la participación del profesorado», que invierte horas, esfuerzo y dedicación en sus niños.

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Trabajos de investigación

La línea didáctica de la que más orgullosos están es la de los trabajos de investigación. «É un piar fundamental do noso traballo», explica Lourdes González, jefa de estudios y profesora de Biología. Este departamento es el motor del programa, pero cuenta con el total apoyo de Matemáticas y de otros profesores, desde Educación Física a las lenguas, en función de lo que tengan entre manos los alumnos.

¿Y estos qué hacen? Realmente investigan casi cualquier cosa. La clave es que «sean protagonistas del aprendizaje y generadores de contenidos. También consideramos muy importante que transmitan sus resultados, porque eso les da autoestima y hace que se vuelvan muy autoexigentes también», dice Armesto. Por ejemplo, los de primaria acuden al parque zoológico de Marcelle para un trabajo de la etología de los primates: cuánto tiempo invierten en comer, en dormir, en jugar... Otro grupo ha hecho un inventario de las orquídeas de la zona más cercana al colegio y otro estudió qué sistema es mejor para plantar cebollas: bulbos, plántulas o semilla. En su huerto hicieron un seguimiento del crecimiento de las plantas según el sistema elegido y, una vez las recogieron, los niños pesaron y midieron cada una.

En la actualidad, dos alumnas de 3.º de ESO han hecho un trabajo de meses sobre la población de comadreja y armiño en la zona (sobre estos animales va el proyecto anual de centro). Hablaron con vecinos, investigadores, analizaron excrementos de animales, colocaron fototrampas y hasta estudiaron las egagrópilas de lechuza (las regurgitaciones de huesos de sus presas) para demostrar la presencia de los mustélidos en la zona. El resultado fue algo decepcionante: «Con las fototrampas y las egagrópilas -explicaba Antía- no pudimos demostrar su presencia, pero los vecinos sí las detectaron». Con la ayuda de los investigadores llegaron a una conclusión, que fue sorprendente para ellas: «Puede influir la desaparición de las actividades agrícolas en la ausencia de estos animales. En Pedrafita, donde se trabaja más la tierra, se detectaron en el mismo período nueve animales». Antía y Rebeca tienen 14 años.

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Los alumnos del Uxío van a congresos, tienen un club de ciencias (solo hay dos en la provincia), participan en los certámenes de Cedro, en Galiciencia, en la Olimpiada Tecnológica, colaboran con el Centro de Supercomputación de Galicia (Cesga) en una iniciativa para fotografiar fenómenos naturales y con la estación científica de la USC en O Courel, a cuyos laboratorios acuden sistemáticamente. Si alguien duda del valor que tiene este tipo de enseñanza, solo tiene que pensar en este dato: en una promoción de cinco alumnos, cuatro se preparan para estudiar Medicina y el quinto se ha decantado por la investigación histórica.

Convivencia

Es la otra base del trabajo docente. Tiene dos ramas: mejorar el autoconocimiento y relación entre ellos y practicar las relaciones sociales. «Hay que tener en cuenta que prácticamente todos estos niños son los únicos de sus aldeas, y aquí se socializan», dice Belén Armesto. Para conocer gente diferente, colaboran estrechamente con otros colegios gallegos, desde Salvaterra do Miño a Oleiros, Pontedeume (pasarán en O Courel el puente de las Letras Galegas) o A Gudiña. Y más con los de la zona: Navia, Cervantes, Pedrafita... Con ellos viajan mucho. Este año fueron a Cantabria, Atapuerca y Madrid. «Gracias a los profesores, que se implican muchísimo», puntualiza Armesto. El 26 de este mes van a Chantada a la Olimpiada Tecnológica, donde coinciden con alumnos de siete concellos de Lugo.

Para conocerse a sí mismos, Paula Fernández (su profesora de Plástica) también imparte la asignatura de Inteligencia Emocional. «Es para los alumnos de primero y segundo de ESO -detalla- y como también doy Valores Éticos compagino los temarios». Los estudiantes meditan y se relajan, pero también analizan sus emociones, cómo las viven y si pueden controlarlas. Ven películas y hasta trazan el desarrollo de personajes de algunas series, como This Is Us («para que detecten sus propio prejuicios»).

Por cierto, en O Courel el mejor sistema para tener buenas cebollas es usar bulbos.

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