¿Le conviene a Feijoo que gane Sánchez?

La victoria de Susana Díaz reforzaría a Caballero y acabaría con la política sensata que, a ojos del PPdeG, representa Leiceaga

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Madrid / La Voz

En la carrera de las primarias del PSOE para elegir a su nuevo secretario general existen pocas dudas de que el PP apuesta de manera clara por una victoria de Susana Díaz. Considera la dirección nacional del PP que, siendo la presidenta andaluza mucho más consistente que Pedro Sánchez, y por tanto una rival más temible en unas elecciones, representa sin embargo una opción mucho más moderada y fiable en términos de acuerdos de Estado. Génova cree que un PSOE dirigido por el anterior secretario general sería proclive al no es no. Es decir, rehuiría cualquier acuerdo con el Gobierno y el PP, e incluso apostaría por alcanzar pactos en el Congreso con fuerzas populistas y hasta independentistas con tal de desalojar a los populares del Gobierno. Mariano Rajoy tiene claro que una victoria de Sánchez en las primarias generaría una inestabilidad política mucho mayor que la que ya existe actualmente y que ese escenario conduciría probablemente, a medio plazo, a unas nuevas elecciones generales. La opción fiable para el PP la representa por tanto Susana Díaz, y la opción más inestable es la de Pedro Sánchez.

Pero ¿qué ocurre en Galicia? La situación es altamente paradójica. Aunque, en términos de estabilidad nacional es obvio que Alberto Núñez Feijoo comparte la tesis de que lo mejor para el PP y lo que garantiza la posibilidad de grandes acuerdos es la victoria de la presidenta andaluza, en lo que afecta a la estabilidad y la posibilidad de consensos políticos en Galicia la situación es absolutamente la contraria. El alcalde de Vigo, Abel Caballero, es uno de los dirigentes socialistas que más clara y abiertamente ha apostado por Díaz. Parece obvio que, en caso de victoria de la andaluza, Caballero sería el hombre fuerte de Ferraz en Galicia, controlando directamente, o a través de Carmela Silva, el futuro del socialismo gallego. Y Feijoo tiene claro que esa situación aumentaría notablemente la conflictividad política y parlamentaria con el PSdeG, impidiendo alcanzar los grandes acuerdos a los que el presidente gallego aspira en esta legislatura pese a disponer de mayoría absoluta.

Fuentes de la Xunta y del PPdeG no ocultan, por el contrario, su buena valoración del actual portavoz del Grupo Socialista, Xoaquín Fernández Leiceaga, que fue el candidato de Ferraz, -y por tanto de Sánchez, de Gómez Besteiro y de Pilar Cancela- en las primarias del PSdeG que el actual portavoz parlamentario ganó a Méndez Romeu. «Es un hombre sensato y razonable, capaz de poner el interés de Galicia por encima del suyo», aseguran estas fuentes, frente a un Caballero al que ven centrado en su interés personal. Más allá de que tuviera o no opciones de liderar en el futuro al PSdeG, una victoria de Sánchez consolidaría a Leiceaga, al que el PPdeG considera al menos un interlocutor más fiable que el alcalde de Vigo. Esa es, a día de hoy, la paradoja que afronta un Feijoo que, cosas de la vida, observa ahora al BNG como la formación más sería y sensata de cuantas conforman la oposición en Galicia, sin que ello suponga, evidentemente, que comparta en absoluto sus postulados. Una situación extraña que evidencia lo mucho que ha cambiado la política gallega en los últimos años.

Crónicas desde Madrid

El PP cree que Aguirre tira por fin la toalla. ¿O no?

Es célebre la habilidad de Rajoy para deshacerse de sus enemigos sin levantar la voz y sin dar un golpe encima de la mesa. El líder de los populares ha conducido con gran habilidad hacia el suicidio a todos aquellos que han pretendido hacerle frente en el partido sin tener que matarlos políticamente él mismo. ¿A todos? Si hay alguien que lleva años resistiéndose a hacerse ese haraquiri en favor de Rajoy es Esperanza Aguirre. La elección de Cristina Cifuentes como nueva líder de los populares madrileños es vista por muchos como el fin definitivo de Aguirre y del aguirrismo. De ahí los grandes elogios que recibió Aguirre en el último congreso. Rajoy, prudente, prefiere no dar por muerta a la lideresa.

La frase de Feijoo que causó desconcierto en Madrid

¿Qué quiso decir el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo cuando, en su intervención en el congreso regional del PP de Madrid, elogió la habilidad de Cristina Cifuentes para gobernar en minoría mediante un acuerdo con Ciudadanos y añadió que él sería incapaz de hacerlo? «Enhorabuena por hacer cosas que no son fáciles. Gobernar sin mayorías es difícil. Yo no sé hacerlo. Eso tiene que ser complicado». La frase provocó un alud de interpretaciones sobre lo que quiso decir Feijoo, cada día más parecido a Rajoy. No se sabe si fue un mensaje subliminal al propio Rajoy, a Cifuentes o a su parroquia gallega de cara al futuro. Aunque no faltan quienes creen que fue simplemente una broma, son pocos.

ETA complica la relación del Gobierno con las víctimas

El anuncio de la organización terrorista ETA de que tiene previsto entregar todo su arsenal en menos de un mes amenaza con volver a complicar la relación del Gobierno con las víctimas, que tanto había costado recomponer tras un período difícil. Por más que Rajoy asegure que no dará «nada» a la banda, el sector de las víctimas más radicalmente contrario a cualquier cesión a cambio del desarme considera que detrás de este movimiento puede esconderse una gran operación política que pretende justificar, con la excusa de la entrega de las armas y la disolución de ETA, un posible compromiso con el PNV para acercar a los presos al País Vasco, a cambio de su apoyo a los Presupuestos. El Gobierno lo niega.

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