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Con la mente en unas nuevas elecciones

En una investidura destinada al fracaso, los líderes miraron más a las urnas y a rearmarse que a los problemas reales 

madrid / la voz, 06 de marzo de 2016. Actualizado a las 05:00 h. 6

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El debate de investidura ahondó aún más la división en la derecha y en la izquierda y se convirtió en un acto de campaña de cara a unas nuevas elecciones que parecen inevitables. Los intervinientes se afanaron más en escenificar y reforzar sus liderazgos que en abordar los problemas de los ciudadanos. Este es el diagnóstico de los expertos consultados por La Voz de Galicia.

Daniel Ureña, director de Mas Consulting

¿Qué valoración hace del debate de investidura?

Mi valoración de la investidura es decepcionante, ha sido la escenificación de un acto más de campaña electoral. España está en un momento de atasco institucional y los partidos no están demostrando estar a la altura. Me preocupa la enorme división, el odio y el afán de enfrentamiento que se percibe en el Congreso. Creo que los partidos han perdido una magnífica oportunidad para reconciliar a los españoles con la política con mayúsculas.

¿Qué puede pasar en los dos meses que se abren ahora? ¿Habrá elecciones generales el 26 de junio?

Veo con preocupación que la actual situación de inestabilidad se alargue tanto tiempo, ya que después de unos años de dura crisis económica España volvía a repuntar y ahora desde fuera se ve con preocupación el panorama actual de indefinición. Pensando en el bien de los españoles, confío en que los partidos aparquen sus intereses partidistas y personales y sean capaces de llegar a un acuerdo.

Lluís Orriols, politólogo

¿Qué valoración hace del debate de investidura?

Sin modelo claro de pacto. De las intervenciones de los distintos líderes se constató que los pactos están aún muy poco maduros. Mientras Pedro Sánchez intentaba ampliar apoyos entre la izquierda para crear un Gobierno «mestizo», Albert Rivera apostaba por una fórmula más cercana a la gran coalición. Por el momento, no hay un modelo claro sobre en qué dirección deben orientarse las alianzas poselectorales. Mucho recorrido debe hacerse si se quieren evitar elecciones.

¿Qué puede pasar en los dos meses que se abren ahora? ¿Habrá elecciones generales el 26 de junio?

Quizá necesarias. Parece poco probable que Mariano Rajoy acepte presentarse a una sesión de investidura. Una de sus principales críticas a Sánchez fue su decisión de ir a una sesión de investidura sin contar con los suficientes avales para superarla. No es de esperar, pues, que Rajoy haga lo mismo sin haber pactado una improbable abstención del PSOE. Por otro lado, aunque las elecciones no son inevitables, quizás sean necesarias. No es esperable que se repitan por tercera vez, por lo que tras junio los partidos sentirían más presión para alcanzar pactos, aunque estos no fueran del agrado de su electorado.


Rafael Rubio, polítologo

¿Qué valoración hace del debate de investidura?

1 Rivera, el que mejor identificó su mensaje. Tanto en su mensaje como en su puesta en escena hemos podido ver un posicionamiento claro de cada uno de los líderes políticos principales. En las formas, Sánchez parecía jugárselo todo a una carta, como si no hubiera tenido tiempo de pensar un plan B, y aunque no empezó mal fue perdiendo fuerza según avanzaba el debate, y llegó al viernes muy bajo de tono. Aunque Rajoy tiene más tablas, y se nota, se dejó llevar demasiado por sus antipatías personales; Rivera, sin estar brillante en la tribuna, fue el que mejor logró identificar su persona y su mensaje; e Iglesias estuvo en todo momento, incluso en aquellos en los que resultaba creíble, fuera de lugar.

¿Qué puede pasar en los dos meses que se abren ahora? ¿Habrá elecciones generales el 26 de junio?

El escenario que nos deja para próximas semanas. Nos deja para las próximas semanas un programa de Gobierno que será la referencia de cualquier posibilidad de acuerdo. Una relación PSOE-Ciudadanos mucho más fuerte y parece que duradera. Una Casa Real que se queda sin el poco margen de maniobra que tenía, obligada a esperar y dejar que se entiendan los partidos. Unas relaciones PP-Ciudadanos y PSOE-Podemos que han adquirido un tono personal. El paso del tiempo favorecerá las cesiones. El resultado final dependerá de la capacidad de aguante de cada uno, y esta se fundamenta más en la situación interna de cada grupo que en el estado de la opinión pública.

Félix Ortega, catedrático de Sociología

¿Qué valoración hace del debate de investidura?

Nuevas líneas divisorias. Sirvió para comprobar si el debate se centraría (y no lo hizo) en los problemas de la gente y las propuestas para abordarlos. Evaluar si el debate produciría algún tipo de convergencia política o si abriría nuevas líneas divisorias (lo que ha sucedido, en la derecha y en la izquierda, ahondando viejos enfrentamientos). Escenificar y reforzar el liderazgo, ese ha sido el objetivo central, con tres pretensiones: cohesionar las propias filas; proyectar un estilo de «jefatura» en la audiencia (más consensual en unos y de ruptura en otros); atribuir a los adversarios la responsabilidad del no-acuerdo.

¿Qué puede pasar en los dos meses que se abren ahora? ¿Habrá elecciones generales el 26 de junio?

Las condiciones para evitarlas. Las elecciones se evitarían bajo ciertas condiciones: consenso programático, reparto del poder satisfactorio para los partidos que traten de converger y expectativas de voto que no cambien el mapa político del 20D. ¿Probabilidades de acuerdo? No muchas ¿Quiénes estarán por las elecciones? Cuantos recurran a los medios para demandar nuevas exigencias a pactos ya logrados.

Carlos Barrera, profesor de Comunicación Electoral

¿Qué valoración hace del debate de investidura?

Acto de campaña. Los debates han estado a medio camino entre una sesión de investidura y un acto de campaña. Formalmente se trataba sin duda de lo primero, pero desde el punto de vista de los contenidos y de los mensajes daba más impresión de ser lo segundo. De alguna manera, se produjo en diferido aquel debate a cuatro que nunca existió en la campaña. El peligro es haber causado decepción y hastío en los hace meses ilusionados votantes.

¿Qué puede pasar en los dos meses que se abren ahora? ¿Habrá elecciones generales el 26 de junio?

Abocados a elecciones. Si nadie cede, y por ahora las posturas siguen muy enconadas, la lógica nos aboca a elecciones. Parece difícil un desbloqueo mientras Rajoy y Sánchez, incompatibles entre sí, sigan al frente de sus partidos. Son quienes tienen la llave: sin PP o PSOE no hay acuerdo posible.

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