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Las chimeneas de la térmica de Sabón serán derribadas el próximo otoño

Gas Natural Fenosa decidió eliminar el icono industrial de la comarca coruñesa

arteixo / la voz, 28 de febrero de 2016. Actualizado a las 11:19 h. 10

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La central térmica de Sabón se comenzó a construir en abril de 1972. Fue todo un hito para el municipio de Arteixo, pero también un revulsivo para la industria coruñesa y un referente para toda la comarca. De hecho, con los años, las «chimeneas» se convirtieron en un icono gravado en el imaginario social y todo el mundo acabó asociándolas con la playa de Alba y con el polígono industrial de Sabón. Ahora, tras más de 30 años de actividad, las chimeneas están condenadas a desaparecer.

Inicio de las obras en enero

Gas Natural Fenosa inició las labores de desmantelamiento en enero. Será un trabajo lento, minucioso y bajo unas medidas de seguridad extremas. De hecho, la empresa estima que las obras se prolongarán, según las previsiones, hasta octubre del 2017. Y es que no solo se demolerán las dos chimeneas, de 200 y 70 metros de altura respectivamente. También se derribará el resto de instalaciones de la central de fuelóleo que incluyen varios tanques de combustible, una subestación eléctrica e incluso una nave polideportiva.

El faraónico proyecto costará más de 6,5 millones de euros y, aunque inicialmente estaba previsto que se ejecutase en dos años y medio, finalmente se podrá reducir el plazo hasta menos de dos años. Desde Gas Natural Fenosa reconocieron que los trabajos se iniciaron con algo de retraso debido a ciertos imprevistos. En este sentido, aclararon que obtuvieron la licencia municipal de obras en enero del 2015 y que, en seguida, se contrató mediante licitación la ejecución de los trabajos a la empresa Detecsa. Sin embargo, esta firma entró en concurso de acreedores, paralizando el proceso. Ello obligó a Gas Natural Fenosa a reconducir el proceso anulando el contrato firmado en su día y adjudicando de nuevo los trabajos a la empresa cuya oferta quedó clasificada en segunda posición, es decir, la empresa Afesa Medio Ambiente S. A.

Sesenta operarios

Las características y amplitud de los trabajos exigen una importante organización técnica. Durante todo el proceso, entre personal propio de la contrata y subcontratados, habrá más de 60 personas trabajando sobre el terreno. Según confirmaron desde Gas Natural Fenosa, ya se ha realizado el desmantelamiento de los transformadores y generadores de los grupos I y II, el vaciado de tanques de fuelóleo, y la retirada de residuos varios, así como la limpieza e inertización de los depósitos de combustible. Prevén la demolición de las dos chimeneas para finales de verano y principios de otoño. Después se abordará el desmontaje de los tanques, del oleoducto y la demolición de las estructuras de obra civil.

La parte más gruesa del fuste se seccionará en «rodajas» con hilo de diamante

La central térmica de Sabón depende de la unidad de Generación de Gas Natural Fenosa y se levanta en el polígono del mismo nombre. El complejo consta de dos grupos de producción de energía eléctrica que utilizan fuelóleo como combustible principal, aunque fueron dadas de baja en el 2010 al implantarse un tercer grupo de ciclo combinado que opera con gas natural. El Grupo I de fuel es de 120 megavatios y el Grupo II, de 350 megavatios. La demolición de las dos chimeneas que cumplen la función de evacuación de gases, será lo más «visual» del proyecto de desmantelamiento.

Demolición más «visual»

La chimenea del Grupo II es una estructura tronco cónica de hormigón armado de 200 metros de altura. Su revestimiento interior es de ladrillo refractario que, fruto del paso del tiempo y debido a las especiales condiciones de corrosión, se encuentra parcialmente derruido. Debido a su «avanzado estado de deterioro» y para prevenir accidentes, se sacarán testigos del fuste para determinar la capacidad de aguante de la chimenea, se delimitará una zona de seguridad y se comenzará a instalar el andamiaje perimetral.

En una primera fase, se demolera mecánicamente la chimenea desde su parte más alta hasta la cota de 150 metros. Se utilizarán martillos picadores, cizallas o mordazas en la parte más alta, donde el espesor del hormigón es menor, desde la plataforma que rodeará el fuste. Así, una vez que se hayan demolido aproximadamente 50 metros, se cambiará de método, pasando a cortar «rodajas» del fuste que se sujetan y bajan al suelo con una grúa de gran tonelaje. Para el corte se utilizará hilo diamantado. La parte más baja, donde el fuste tiene mayor espesor, la demolición se realizará con máquinas desde la cota del terreno y se proyectarán paneles protectores de neopreno desde una grúa para evitar proyecciones de material.

Los materiales derivados serán segregados. Los metales se recuperarán como chatarra y el hormigón como árido, previo machaqueo.

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