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La ruptura del PSOE y Podemos complica sus relaciones con las Mareas en Galicia

El alcalde coruñés, investido por los socialistas, los acusa de optar ahora por las élites

Redacción / La Voz, 26 de febrero de 2016. Actualizado a las 08:34 h. 10

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La ruptura de las conversaciones para formar gobierno entre Podemos y sus aliados y el PSOE enturbian más si cabe una maltrecha relación entre formaciones llamadas a competir por el mismo espectro electoral en Galicia. La portavoz de la coalición tripartita en el Congreso, Alexandra Fernández, se encargó ayer de recalcarlo en la exposición de la negativa de su grupo a apoyar la investidura de Pedro Sánchez, al advertir que el pacto con Ciudadanos tendrá que ser explicado por el PSdeG y aclarar si optará también en Galicia por los de Albert Rivera.

El recado llega con un PSOE que ejerce una oposición en Santiago a Compostela Aberta más dura que la del PP. En A Coruña los socialistas han vuelto a distanciarse de la Marea Atlántica a cuenta del calendario fiscal. Y en Ferrol, la única urbe donde hay un pacto de gobierno entre el espacio de En Marea y el PSOE, ambos grupos han optado por aparentar normalidad para tapar sus encontronazos.

«Entre o cambio que demanda a xente e a maquillaxe que necesitan os poderes de sempre, tocados pola corrupción, a dirección do PSOE semella apostar polos mordomos das elites en versión ben afeitada; polo formato sen cafeína das políticas de Rajoy», reflexionó ayer Xulio Ferreiro, alcalde de A Coruña, a cuenta del pacto. El regidor criticó al PSOE por dejar en «papel mollado» su programa electoral en cuestiones como la política laboral. «O pacto de PSOE e C?s non é o camiño cara o necesario cambio real. E moito menos é o que Galicia precisa para o 2016», advirtió, igual que Alexandra Fernández.

El socialista José Manuel Dapena, trata de quitar hierro y dibujar en cambio al pacto como «un punto de partida» al que se pueden sumar más socios. Pase lo que pase, «el ámbito local tiene dinámica propia y nunca hemos mirado a Madrid para relacionarnos con Marea», señala el portavoz socialista coruñés para rechazar que la ruptura en el Congreso vaya a tener más repercusión en María Pita, donde hicieron alcalde a Xulio Ferreiro.

Calma en Ferrol

«Nada variou, as relacións seguen sendo as mesmas, exactamente igual», trata de hacer ver el alcalde de Ferrol, Jorge Suárez, que comparte gobierno con el PSOE en su ciudad. «Aínda queda moito partido e moita negociación pendente ata o día 2 de maio», dijo en tono diametralmente distinto al que dejó ayer en el Congreso en cambio su compañera de partido Yolanda Díaz. «Las relaciones con Ferrol en Común son magníficas», se sumó la socialista Beatriz Sestayo, pese a que ambos socios no sean capaces de pactar los presupuestos municipales y acumulen una decena de conflictos.

En Lugo, donde la socialista Lara Méndez gestiona con solo 8 de 25 ediles de la corporación, la alcaldesa no cree que ni el acercamiento de Pedro Sánchez a Ciudadanos aproxime a su gobierno a los dos ediles locales del partido de Rivera, lo que comparte su portavoz, Olga Louzao, ni le distancie de los concejales de Lugo Novo, con lo que coincide su edil Santiago Fernández. «A cidadanía dixo claramente que quere diálogo», resume la alcaldesa para comparar la situación del Concello de Lugo con el Congreso.

Igual de conciliador se muestra el también socialista Valentín González Formoso, presidente de la Diputación de A Coruña, que contó en su investidura con el apoyo del espacio de En Marea. La falta de acuerdo «no afectará a las relaciones», añade, valorando que «favorecen el día a día de la Diputación con una relación constructiva de la que se beneficia toda la provincia», dijo.

Con informaciones de R. Pita, X. V. Gago, T. Silva, E.G. Souto y J. Fuentes.

Caballero ya ha dejado claro que no quiere saber nada de los socios de Pablo Iglesias

La Marea de Vigo o la denominación que adopte la representación local del espacio En Marea es un objetivo de las críticas de Abel Caballero. Recuerda desde el mismo día que resultó reelegido que él sumó más votos que la Marea de Vigo, Compostela Aberta, Ferrol en Común y Marea Atlántica juntas. Repite que los tres ediles de la marea viguesa impiden el desarrollo de la ciudad al rechazar una salida directa del AVE hacia Ourense o cuestionar la modificación de la Lei do Solo para desbloquear la ampliación de la fábrica de PSA. «Si pudieran, quemaban Citroën», llegó a decir esta semana para tachar a la Marea, a AGE y a Beiras de «antiviguistas».

Pero al mismo tiempo Caballero se ha mostrado reiteradamente un defensor de la formación de un gobierno entre PSOE, Ciudadanos y Podemos. Lo hizo por última vez el pasado miércoles instantes después de atacar con dureza a la Marea, coalición local en la que no se integró en Vigo Podemos en las pasadas elecciones municipales.

La Marea trata de defenderse de las críticas del alcalde alegando que la reforma de la Lei do Solo carece de suficientes garantías medioambientales o que el gasto para la línea del AVE no es justificable, pero Caballero rechaza de plano sus argumentos.

La cuestión de confianza planea sobre Santiago

La suspensión de las negociaciones entre el PSOE y Podemos/En Marea no condicionará ningún acuerdo político previo en Santiago, donde el ejecutivo de Compostela Aberta (CA) gobierna en minoría (10 concejales de 25) desde junio. Pero la falta de entendimiento entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias sí ha pillado al equipo de Martiño Noriega en plena negociación de los presupuestos municipales del 2016, un proceso que el otrora alcalde de Teo ha abierto al conjunto de la oposición (PP, PSOE y BNG), pero en el que los socialistas serán pieza clave. Con cuatro ediles pueden decantar mayorías para uno u otro lado, lo que no puede hacer el BNG con tan solo dos en una corporación en la que el PP tiene 9.

Al margen de que un escenario de entendimiento en Madrid pudiese ser facilitador en las negociaciones de Compostela, el de ruptura tampoco parece determinante en un proceso planteado en clave local, según coinciden en apuntar ambas partes, y cuando las relaciones entre CA y el PSOE no han sido ya precisamente dulces desde el arranque de un mandato en el que los socialistas acabaron por imponer, con el respaldo del PP, la bajada del IBI frente a la propuesta alcista del gobierno.

Con un diálogo más trabajado que entonces, CA confía ahora en sacar adelante sus cuentas, aunque la oposición todavía no se ha posicionado. Pero si no obtuviese el respaldo suficiente en el pleno que prevé convocar para la próxima semana, insiste en que los vinculará a una cuestión de confianza.

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