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La madre del desaparecido en Doniños: «Yo lo único que quiero es que me lo devuelva el mar»

El operativo de búsqueda del joven ferrolano desaparecido en aguas de Doniños continuó ayer, pero no logró dar con él

Ferrol / La Voz, 25 de enero de 2016. Actualizado a las 10:10 h. 16

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El mar continuaba el domingo castigando con fiereza los acantilados ferrolanos de Lobadiz, en Ferrol, muy próximos a su playa más conocida, Doniños. Allí, veinticuatro horas antes, una ola arrastró a dos hermanos mientras cogían percebes en las rocas. El mayor consiguió salvarse. El menor, de 28 años, se lo arrancó de entre los brazos el embate de una ola posterior. El segundo día de búsqueda se cerró el domingo con idéntico e infructuoso resultado que la víspera, a pesar del gran operativo de seguridad desplegado en la zona, con medio centenar de efectivos el primer día y más de una treintena el domingo. Por tierra, bomberos, policía local, nacional y Protección Civil. Por aire, el helicóptero de Salvamento Helimer. Y por mar, la Salvamar Mirfak y la Guardia Civil. Sus buzos del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas tuvieron que renunciar a la inmersión para buscar el cuerpo de Sergio Díaz por el estado del mar. Pero volverán el lunes, prometieron.

Gafas de sol ocultaban la tristeza de la mirada de los familiares y amigos que se acercaron al borde del acantilado para comprobar el desarrollo de la búsqueda. Y también como catarsis. Pocas palabras en medio de una tragedia tan grande: «Yo lo que quiero es que me lo devuelva el mar», reclamaba su madre.

Buscaba percebes para su hijo

La mujer del desaparecido explicó que solo salía a por percebes esporádicamente. «Iba pocas veces», afirmó. Y en un giro grotesco del destino, esta vez lo hizo por una celebración familiar. «Le gustaba pescar. Iba a coger unos percebes, que era el cumpleaños de su hijo, de un añito», lamentó apenado un vecino del desaparecido, buceador y conocedor de esa zona, que explicó a los efectivos de seguridad y a los buceadores cómo son sus rocas y fondos. También dio detalles de lo relatado por Óscar, el hermano superviviente, de 35 años, que después de ser hospitalizado la víspera por lesiones sufridas en los hombros, era dado de alta.

«Ayer [por el sábado] el mar estaba mucho peor que hoy [por el domingo], y hay previsión de que empeore», decía. Sobre la posibilidad de que el cuerpo haya quedado retenido en alguna poza, se mostraba pesimista. «Si estuviera buena mar, quedaría por ahí dando vueltas, pero al estar tan mala... fastidiado. Si hubiese quedado en una poza, con el mar que hubo lo hubiera sacado, y si lo saca lo lleva para el norte. O quedó en una grieta cerrado, o si no se lo llevó», analiza. La familia no pierde la esperanza de que el cuerpo aparezca. Pero se ha desmoronado la principal opción: la de que con la bajamar el cuerpo fuese expulsado hacia la playa. De hecho, las corrientes parecen apuntar en la dirección opuesta, hacia el norte. Al ocaso se suspendió la búsqueda, que se reactivará el lunes a las nueve. Será el tercer y último día, jornada en la que intentarán intervenir los buzos. Si el resultado sigue siendo negativo, se regresará a la novena jornada desde la desaparición, cuando los expertos apuntan que los cuerpos de personas ahogadas suelen salir a flote.

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