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El marido de la mujer degollada en Narón simuló un robo para encubrir el crimen

El hombre ingresó en prisión acusado de matar a su esposa, un hecho que él niega

Ferrol / La Voz, 14 de enero de 2016. Actualizado a las 11:14 h. 26

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El vecino de Narón Juan Fraga Allegue, de 79 años, ingresó el miércoles en prisión como presunto autor de la muerte de su esposa, Caridad Pérez Calderón, también de 79 años, ocurrida en el domicilio familiar de Cornido, en la parroquia naronesa de O Couto, el pasado 29 de diciembre. Las investigaciones policiales permitieron esclarecer la muerte violenta de la mujer, que además de ser degollada presentaba varias cuchilladas y golpes, y el martes por la tarde se procedió a la detención del marido, que tanto en la comisaría como el miércoles en el juzgado de Ferrol negó reiteradamente que fuese el autor de la muerte de su esposa.

Desde un principio, la Policía mantuvo como principal hipótesis de su investigación que el caso se trataba de un nuevo episodio de violencia machista que se trató de enmascarar con la simulación de un robo. De todos modos, tampoco descartaron otras vías, que también fueron analizadas por lo agentes. Las dudas se planteaban respecto a la autoría del crimen, en el sentido de determinar si fue solo el marido o tuvo ayuda de otras personas en la comisión del delito. De ahí que la detención de Fraga Allegue llegue varias semanas después de la muerte de la mujer.

Una de las pistas que condujeron hacia el marido fue precisamente el enseñamiento con la víctima y la posible simulación de un robo. La habitación en la que apareció el cuerpo sin vida de la septuagenaria estaba revuelta y en el coche del ahora encarcelado se hallaron algunas joyas que pertenecían a la fallecida, si bien el cadáver conservaba una pulsera, la cadena y el reloj puestos. El sospechoso justificó la presencia de las joyas en el vehículo explicando que las habían dejado allí para llevarlas a reparar.

Sin rastro de sangre

Otro hecho que llamó la atención de los investigadores del crimen de Narón fue la declaración de una médico del 061 que acudió al lugar de los hechos el día que tuvo lugar el homicidio de Caridad Pérez Calderón, quien declaró extrañarse de que el marido, que fue el que avisó del descubrimiento del cadáver, no presentase ni una sola mancha de sangre en su ropa, cuando ella, con solo darle la vuelta al cuerpo, se había embadurnado. A este respecto, el esposo dijo a los agentes que cuando la encontró tendida en el suelo le tocó las piernas para ver si reaccionaba y que, acto seguido, salió a la calle para pedir ayuda a los vecinos.

El marido de la víctima contaba con una coartada que se estima que pudo haber sido minuciosamente elaborada, ya que su presencia en diferentes lugares esa mañana fue grabada por varias cámaras de seguridad. Así, se ha comprobado que estuvo, en compañía de un amigo íntimo con el que supuestamente mantiene una relación sentimental desde hace años, en el edificio administrativo de la Xunta, ubicado en la plaza de España de Ferrol, en las oficinas de Hacienda de la avenida de Esteiro, en una administración de lotería, una panadería y una cafetería de la plaza del Callao.

Según su versión, acudió a esos lugares acompañando al amigo, que era el que tenía que hacer varias gestiones.

El hombre declaró a los agentes que el día de autos había salido de su casa entre las 8.30 y las 8.45 horas, y que no regresó hasta las 13.55, momento en el que encontró a su mujer en medio de un charco de sangre.

La autopsia practicada por los forenses del Imelga de Ferrol ha permitido situar la hora de la muerte entre las ocho de la mañana y las doce del mediodía, con lo que, según fuentes de la investigación, habría una franja de media hora o tres cuartos en la que podría haber cometido el crimen, limpiar la casa y cambiarse de ropa.

Lo que no se ha logrado encontrar es el cuchillo utilizado en el homicidio, a pesar de que durante varios días la Policía peinó los terrenos próximos a la vivienda e incluso se echó mano de los bomberos el pasado fin de semana para revisar el tejado y los canalones de la casa, sin resultado positivo.

Los indicios de una doble vida y la escrupulosa limpieza de algunas estancias

La doble vida que llevaba Juan Fraga Allegue, que supuestamente mantenía una relación sentimental con otro hombre desde hace años, es otro de los indicios valorados por la Policía en el momento de determinar la presunta autoría del homicidio de la esposa. A este respecto, algunos vecinos dicen ser conocedores de esa situación, al igual que la fallecida, ya que hace algún tiempo incluso habían ido los tres juntos al mercadillo.

Entre otras cuestiones, a los investigadores les llamó la atención el hecho de que tres estancias de la casa estuviesen escrupulosamente limpias -la cocina, el pasillo y el baño-, así como que las puertas no estuviesen forzadas y que no apareciesen huellas de guantes ni tampoco dactilares.

Otro indicio lo aporta la circunstancia de que no se echase en falta dinero ni ningún otro objeto de valor, salvo las joyas que aparecieron en el coche del marido.

Según fuentes consultadas por este periódico, un vecino de la zona declaró a la Policía que el día de autos, sobre las ocho y media de la mañana, vio a una persona subida al tejado de la vivienda de la víctima y que, por la complexión y la forma de moverse, le pareció que era el detenido, aunque reconoció que no se veía bien porque todavía era de noche y estaba a bastante distancia. Este testimonio fue el que propició que los bomberos revisasen el tejado, en el que no encontraron nada.

En la Policía no consta ninguna denuncia de la mujer por maltrato y los vecinos interrogados manifestaron no tener conocimiento de la existencia de episodios de violencia. El Concello de Narón convoca para las 12 del jueves un concentración de repulsa por esta muerte.

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