La información que de verdad importa


Las listas de espera constituyen un indicador muy limitado de la asistencia sanitaria. Incluso pueden tener el efecto indeseado de tapar los verdaderos y profundos problemas de las organizaciones sanitarias. Sucede lo mismo con la mera cuantificación de la actividad. Lo importante sería saber si los servicios de salud resuelven bien (lo que de por sí indicaría que de manera correcta en tiempo y forma) los problemas médicos de la gente. Incluso si para resolverlos eficazmente y con la máxima calidad se emplean unos recursos razonables. Las listas no nos informan de ello, pero se han utilizado profusamente como instrumento de ataque o defensa en el terreno de batalla política en que, por desgracia, muchas veces se ha convertido la sanidad. Pequeñas variaciones de días entre dos años consecutivos no parece un dato al que pueda atribuirse significación estadística alguna. Si se conociese una tendencia continuada en un sentido u otro en una serie larga, podría avanzarse alguna interpretación o proponerse un análisis más profundo, pero tampoco cabría esperar un conocimiento definitivo de la realidad. El sistema necesita urgentemente que se diseñen y midan parámetros de resultados y de calidad, recogidos y analizados por personas expertas trabajando en estructuras independientes y posteriormente publicitados con total transparencia. Por supuesto, esos datos deben ser homogéneos y compartidos por todos los servicios, para permitir comparaciones. Menos que eso no da para mucho.

Enrique Castellón es médico y economista.

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Listas de espera