: Accidente en Santiago: El jefe de circulación de Santiago declara que desde la estación no se puede controlar la velocidad

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El jefe de circulación de la estación de Santiago, José Luis Carreira, fue el primero de los testigos citados ayer por el juez Luis Aláez para declarar en el caso del accidente del tren Alvia que descarriló el pasado día 24 en Angrois. El objetivo de la citación era esclarecer qué capacidad de control de los trenes tiene el ADIF desde las terminales. De las respuestas dadas por este empleado durante la media hora que estuvo ante el juez se deduce que esta es limitada, ya que los medios técnicos que hay en la actualidad hacen que solo el maquinista tenga control sobre la velocidad del tren desde que le indican que la vía está despejada.

Fuentes conocedoras del proceso judicial explicaron que Carreira detalló durante la declaración que las funciones de su puesto son las de dar entrada o cerrar el paso a los trenes que llegan a la estación. En el caso de que una vía esté libre se enciende un semáforo verde que se vuelve rojo en caso de que esta esté ocupada. Solo en caso de que el ferrocarril cruce el semáforo en rojo se activaría el modelo de control ASFA encargado de frenarlo. Con todo, añaden, el jefe de circulación dijo en relación al control de la velocidad a la que circula el tren en el campo de acción de la estación que «en el estado actual de la técnica» no tiene medios para saber cuál es. Además, explicaron esas fuentes también, no puede comunicarse con el tren, ha de llamar primero al control que está ubicado en Atocha, que es el que luego comunica el mensaje al tren.

Al ser preguntado además por el punto en el que empezaba y acababa la estación compostelana, desveló que el punto donde se produjo dicho descarrilamiento pertenece ya a la estación de Santiago.

El segundo testigo en comparecer ante el juez fue uno de los vecinos de Angrois que acompañaron al maquinista en un primer momento, Evaristo Iglesias. Durante la declaración ratificó lo que ya había declarado ante la policía y es que no preguntó nada al maquinista y únicamente le escuchó decir: «Quiero morir, quiero morir, preferiría haber muerto ahí».

El último testigo en declarar ayer por la mañana fue otro vecino, Julio Santiso. A diferencia del anterior, este había preguntado al maquinista qué había pasado para que descarrilara. Lo que le contestó fue lo que explicó al juez. Garzón le dijo al vecino que ya había denunciado varias veces cómo es la curva. «No se puede tomar sin un protocolo, pero al jefe de seguridad lo mato», añadió.