Vimianzo fue, desde 1983 (antes ya hubo de todo) hasta el 2007, un municipio tranquilo. El socialista Alejandro Rodríguez gobernaba con mayorías absolutas. Pero en el año 2007, la perdió.
La evolución del PSOE
Hace seis años, con 6 de 13 concejales, Rodríguez buscó el apoyo del PP, nunca explícito, pero evidente. A los pocos meses, una de sus concejalas empezó a votar con el BNG. Y en marzo del 2009, el partido le abrió un expediente de expulsión por decir que era mejor votar al PP antes que al PSOE si pactaba con el BNG. Acabaría fuera, y en las últimas elecciones, como independiente, logró 3 ediles. Renunció a su acta.
El PP
Los populares llevan un mandato convulso. Dimitió su portavoz, y después su segundo portavoz. El que lleva las rindas ahora era el número cuatro, que tiene el apoyo de una parte del partido, pero no de la gestora, que sí apoya al tercero. Este, que no firmó la moción, afeó recientemente a su compañero que no contasen con él, y la agrupación pidió que fuese expulsado del PP.
El papel de la Casa de la Cultura
La obra principal del anterior mandato ha dado muchos quebraderos judiciales y políticos a la corporación, uno de los ejes de la oposición del BNG. Construida por el hermano del exregidor, una sentencia obligó a pagar más de 700.000 euros por obra de más. Y toda la gestión está en los tribunales, con siete imputados (arquitecto, constructor, exregidor y cuatro ediles). La vida política se ha encainado. El BNG acusa al candidato a alcalde de no pagar impuestos. Este, al regidor de perseguir a trabajadores municipales. La tensión es permanente.
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