: Los nombres propios del crimen de los mellizos coruñeses

Una decena de testigos creen que la muerte de los niños «se veía venir»

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Estrada confesó la muerte a golpes de los niños, que tenían 10 años.
Estrada confesó la muerte a golpes de los niños, que tenían 10 años.

Una decena de personas pasarán esta semana por la Audiencia Provincial de A Coruña para declarar lo que vieron o escucharon en ese piso de la calle Andrés Antelo donde el 21 de agosto del 2011 fueron asesinados a golpes unos mellizos de 10 años. Hay varios que dirán que se veía venir. Una de esas testigos llegó incluso a llamar unos meses antes al teléfono del menor para denunciar malos tratos. Y hay otra persona, que al principio arropaba a la madre, que terminó acusándola. Un día se presentó en el juzgado para decir que Mar Longueira le había confesado en privado que miró para otro lado cuando su pareja los golpeaba. También los hay que dirán que la procesada era una buena madre. Habrá psiquiatras que pongan al asesino confeso como un desequilibrado y otros dirán que estaba cuerdo. Son los otros actores del crimen.

El autor confeso

Javier Estrada. Tenía 28 años cuando conoció a la madre de los pequeños a través de una agencia de contactos y 29 cuando los mató. Nada más acabar con la vida de los críos, llamó a la policía para confesar el crimen. Y ante la jueza relató cómo lo hizo sin olvidarse los detalles. El primer médico forense que lo examinó dijo que presenta un trastorno de la personalidad, con rasgos esquizoides, «pero nada de eso le impidió comprender la ilicitud de sus actos». El fiscal pide que se le condene a 50 años de prisión.

La madre

Mar Longueira. La jueza la imputó pocos meses después del crimen. Fue después de escuchar a varios testigos. Algunos vieron cómo esa mujer los golpeaba, otros la escucharon decir que los quería internar. Hay vecinos que la llegaron a ver tirar a uno de ellos escaleras abajo. Ella siempre lo negó. Reconoció que estaba profundamente enamorada de Javier y que este era muy duro con los pequeños, pero que nunca les puso la mano encima. Al psiquiatra forense le impresionó su «frialdad emocional» y su dependencia de terceros. El fiscal pide que sea condenada a 11 años de prisión.

La familia

El hermano y la abuela de los mellizos. Son los únicos que tienen derecho a una indemnización. De 180.000 euros. El hermano mayor de las víctimas declaró tras el crimen que se había ido de casa cuando vio la violencia del novio de su madre. Luego se desdijo.

La amiga

De arropar a la madre a condenarla. Mar Longueira tenía una amiga que no se separaba de ella. Le daba su apoyo y hasta se convirtió en su portavoz. Fue llamada a declarar ante la jueza que llevó la investigación del caso y ahí defendió la inocencia de Mar. Pero meses después pidió de nuevo declarar. Para decir que se había equivocado, que la madre de los pequeños le había confesado en privado que su pareja los golpeaba y que ella no había hecho nada por evitarlo. Será uno de los testigos más esperados en el juicio en la Audiencia coruñesa.

Las vecinas

Testigos de maltrato. Una residente en ese edificio de Andrés Antelo declaró haber visto a Mar Longueira tirar a uno de los niños escaleras abajo. Otra vio cómo en el portal, otro día, le dio una bofetada y una patada al otro crio. En una ocasión dejaron a uno solo en la calle. Episodios de este tipo hay unos diez. Tanto con el acusado como protagonista como con su pareja.

La llamada de auxilio

Teléfono del menor. Una mujer, allegada a Mar Longueira, llamó al teléfono del menor para denunciar que los mellizos eran maltratados. El protocolo de actuación se inició, pero esa voz anónima no volvió a hablar.

Las Instituciones

Intentos de internar a los pequeños. Tanto la tutora de los niños como responsables de otras instituciones declararon que entre enero y agosto del 2011, los procesados intentaron internar a los niños en centros de menores.

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