Los ayuntamientos sufren profundamente la crisis, pero no porque la ciudadanía haya dejado de pagar. Esa es al menos la tesis del alcalde de O Porriño, Nelson Santos (PP), que básicamente cree que el contribuyente se ha acostumbrado pese a todo a pagar.
-¿Está generando la crisis morosidad en el pago de los impuestos locales?
-La ciudadanía paga bien sus impuestos, mientras que hace no mucho había gente que no pagaba nada. En O Porriño encontramos 4.000 casos de familias y empresas que no pagaban nada, ni impuestos ni tasas. Lo hemos corregido y ahora lo anormal es quien no paga.
-¿Y no hay vecinos que les piden poder aplazar los pagos?
-Por ahora no percibimos casos en los que se esté pidiendo poder retrasarlos. De hecho, el servicio de recaudación de impuestos que tiene la Diputación Provincial para cobrar los de la mayoría de los ayuntamientos alcanzó el año pasado un 92 % de cobro de todos los posibles.
-¿Se notan más las dificultades en las empresas entonces?
-Las empresas sí que están pidiendo fraccionamiento de pagos y se están estudiando y concediendo según los casos, pero lo que se pierde de ingresar por esa vía se cubre con una mayor efectividad en el cobro y actualización de los padrones.
-¿Es efectivo centralizar el cobro en las diputaciones?
-El ORAL es un eficiente mecanismo de recaudación que está muy encima del cobro de los impuestos y nos permite a los ayuntamientos concentrarnos en otras necesidades. Nos quedan, eso sí, pequeños cobros a nosotros, como los segundos pagos de licencias de obra.
-¿Hay relación entre impuestos bajos y menos morosidad?
-En nuestro caso hemos optado por tener una carga fiscal baja. Por ejemplo, la tasa de basuras es la más baja de la provincia, como también la del agua o el saneamiento, y en vehículos estamos incluso un 200 % más bajo que en otras localidades de la comarca. Creo que eso ayuda a que paguen el mayor número posible de ciudadanos.
-¿Pero los concellos tienen capacidad para perseguir el fraude impositivo?
-O Porriño ha conseguido sacar a la luz 4.000 casos que estaban sin dar de alta del 2004 y 2005. Desde el 2010 prácticamente todos están al día. En lo que va de año hemos dado de alta 450 enganches de agua, 845 en el 2012 y otros 1.067 en los dos ejercicios anteriores. Vamos haciendo lo que podemos.
-¿No se escapa nadie?
-No podemos controlar todo al cien por cien, pero mucha gente que no pagaba ahora lo hace al ver a los demás y que cada vez es menos la que queda sin controlar. La presión se percibe y la gente viene sola a pagar.