La noticia corrió por Arteixo como la pólvora. Ayer, a primera hora de la mañana, casi todos los vecinos de la localidad coruñesa sabían ya que Jesús Torres López, conocido por el sobrenombre de O Corbatas, es el presunto asesino de Dorinda Vázquez Varela. También que la Guardia Civil y la Policía Nacional, en una operación conjunta, lo detuvieron la noche del mismo viernes en Ourense, adonde huyó en taxi después de robar y degollar a la mujer de 74 años en su casa y, a los pocos minutos, atracar una entidad bancaria. A media tarde de ayer ingresó en los calabozos de Lonzas, en A Coruña.
De hecho, fuentes próximas a la investigación confirmaron que, sobre las doce del mediodía del viernes, O Corbatas entró en la casa de Dorinda Vázquez, situada en el número 3 de la avenida de Culleredo (en el desvío a la parroquia de Loureda). Aunque los perros de la casa se enfrentaron al intruso y llegaron a morderle en una pierna, Jesús Torres le robó la pensión, algo más de 300 euros, a Dorinda y para silenciarla la degolló con un cuchillo, que probablemente encontró en la casa y que fue abandonado en el lugar del crimen.
Tal y como comentaban ayer algunos vecinos, «como non lle parecían moitos cartos», Torres se dirigió posteriormente a una oficina bancaria de Arteixo y, portando una navaja y a cara descubierta, se llevó unos 1.000 euros. Sobre la una menos cuarto cogió un taxi y huyó a Ourense.
Las investigaciones de la Unidad Orgánica de la Policía Judicial de la Guardia Civil de A Coruña llevaron a localizar al presunto homicida en el barrio de Covadonga, una zona en la que es habitual el trapicheo de droga, y donde Jesús Torres ya se había registrado en un hotel. En el momento de la detención, el presunto asesino todavía conservaba parte de su botín; el resto se lo había gastado en la adquisición de estupefacientes y en pagar el viaje en taxi a Ourense.
Aunque la familia de Dorinda Vázquez colocó una sábana en el portal de la casa para preservar la intimidad, fueron muchos los vecinos y amigos que por la mañana se acercaron a la vivienda para dar el pésame al hijo de la mujer, su nuera y su nieto, con los que convivía. Por la tarde, el cadáver fue trasladado a la funeraria Apóstol.
Según la familia, el funeral lo oficiará el párroco Manuel Blanco en la iglesia de Loureda, a partir de las cinco de la tarde. Posteriormente, la comitiva fúnebre se trasladará al cementerio nuevo de Arteixo para dar sepultura a una mujer que, aunque nació en Canzobre, pasó toda su vida en Loureda. «Era unha boa muller. Toda a familia é moi querida. Non facía falta matala por eses cartos, seguro que ela llos daba antes de sufrir dano», comentaron los vecinos.