: La UPG desactiva su plataforma dentro del BNG en busca de un gran consenso

La formación nacionalista celebrará a mediados de marzo una asamblea extraordinaria

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En busca de un nuevo rumbo que permita enderezar la nave, el BNG celebrará a mediados de marzo una asamblea extraordinaria apenas un año después de la de Amio, que simbolizó la fractura del frente tras 30 años de convivencia y que desembocó en octubre en un duro revés electoral. Sin un contrapeso interno organizado, la UPG ya ha marcado su hoja de ruta: acentuar el soberanismo como única alternativa para vencer la crisis, tender puentes hacia la unidad de todos los nacionalistas y reformular el frente, de forma que sean las bases y los militantes quienes tomen la iniciativa, hasta ahora reservada al reparto de poder en la cúpula.

En aras de un gran consenso, de recuperar la cohesión interna, de otorgarle mayor peso a los independientes, la UPG ya ha desactivado el instrumento que le permitió hacerse con la victoria en las dos últimas asambleas que auparon a Guillerme Vázquez como portavoz. Se trata de la plataforma Alternativa pola Unidade (ApU). Un paso interpretado por algunos como la escenificación de una voluntad de cambio. Y por otros como un gesto que en nada garantiza una cesión de control por parte de la UPG.

Herramienta de control

Planteada en inicio como una plataforma que representaba la pluralidad del Bloque, ApU fue una herramienta diseñada por la UPG para el mantenimiento del statu quo del frente en todos los niveles: organizativo, financiero, de comunicación y político. Carlos Aymerich se enfrentó a la candidatura de ApU en la asamblea de mayo del 2009, después de que el BNG perdiera la Xunta. Y repitió el intento, en tándem con Beiras, en enero del pasado año. En ambas ocasiones, por más o menos margen, la UPG se hizo con la victoria. Pero en una cita como la de marzo, llamada a escenificar el consenso, un instrumento como el de ApU pierde su función.

Abrente, la corriente liderada por Carlos Aymerich y muy debilitada tras la salida de Máis Galiza del Bloque, es ahora la voz más discordante con los planteamientos de la UPG: aboga por la eliminación del frentismo y la conversión del Bloque en un partido único, ve con cierto recelo el giro soberanista y considera que el partido mayoritario no ofrece indicios nada alentadores sobre su voluntad de ceder el control del frente. De hecho, Abrente interpreta la última conferencia de la UPG como un intento de condicionar de nuevo la línea política. Su escasa fuerza interna impide a la corriente de Aymerich lanzar un pulso ahora al partido mayoritario, más preocupado por sumar aún más independientes a sus tesis políticas y consolidar un cambio de rumbo que permita al Bloque recuperar parte del apoyo social perdido.

Relevo de Guillerme Vázquez

En las próximas semanas irá despejándose la principal incógnita de la asamblea de marzo: ver quién sustituye a Guillerme Vázquez en la portavocía. Y si la UPG es capaz de consensuar con todos su propuesta de candidato para evitar una lista alternativa que traslade de nuevo a la sociedad una imagen de división interna.

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