: Las autovías prometidas en el 2003 siguen en obras o no se empezaron

La transcantábrica se acabará a finales de año, pero el resto de las vías no se impulsaron en los tiempos de bonanza al priorizarse el ferrocarril

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Celanova estrenaba el lunes una vía de alta capacidad que la pone en conexión con Ourense y el resto de Galicia. La división de papeles entre Fomento y Xunta permite que el Gobierno autónomo afronte proyectos como este, más locales, cuando en realidad todavía no se han acabado los principales ejes viarios que, en algunos casos, estaban previstos bastante antes de que se aprobara el Plan Galicia, del que la semana pasada se cumplieron diez años.

Aquel 26 de enero del 2003, Galicia se despertó con un Consejo de Ministros en su propio territorio en el que se intentaba saldar la deuda de la gestión del Prestige con un programa de inversiones que superaba los 15.000 millones de euros. Un decenio después, Galicia cuenta ya con una línea interna de alta velocidad, está en marcha la conexión con Madrid, pero la red de autovías que se comprometió entonces aún no se ha terminado y, en la mayoría de los casos, ni siquiera ha comenzado. La prioridad en los últimos años ha sido la modernización del ferrocarril. Solo con los más de 2.000 millones que se han gastado en el eje Santiago-Ourense podrían terminarse estas autovías.

Transcantábrica

Los dos tramos pendientes, al 70 % de ejecución. Algunos proyectos que el Plan Galicia hizo suyos para acortarles el plazo, como la autovía del Cantábrico (A-8), se acabarán a finales de año, según confirma Fomento, después de alargarse los trabajos por los recortes y las dificultades técnicas en la zona de Mondoñedo. Entonces, el Gobierno de Aznar prometió que este trazado con gran demanda de usuarios estaría terminado en el 2008. Más de cuatro años después de esa fecha, aún están pendientes de abrir al tráfico los tramos Mondoñedo-Lindín y Lindín-Careira, donde el Gobierno ya ha gastado hasta junio del año pasado 83 millones de euros para situarlos al 70 % de su ejecución. En total, en el tramo gallego de la transcantábrica ya se han invertido más de 480 millones de euros, según una respuesta recibida por el diputado socialista José Blanco. En marzo se abrirá en Asturias Las Dueñas-Muros del Nalón, un tramo que lleva casi siete años en obras y en el que está el viaducto con las pilas más altas de todas las autovías españolas. A finales de año se pondrá en servicio Otur-Villapedre, el último en el recorrido occidental asturiano.

Autovías interiores

Las obras solo se ven en Lugo-Santiago. Las vías de alta capacidad destinadas a vertebrar el centro de Galicia están manga por hombro. Solo se salvan los tramos de la A-54 más próximos a Santiago y Lugo. En esta autovía, Fomento ha invertido hasta junio del año pasado 128,6 millones de euros de los 350 en que está presupuestada. Para este año es el tercer proyecto, después de la A-8 y la tercera ronda coruñesa, que más dinero recibe en los presupuestos (27,8 millones), pero su planificación plurianual se va hasta el 2017. De hecho, aún hay dos tramos (Melide-Palas de Rei y Palas-Guntín) cuyo proyecto está en redacción.

La situación de la autovía Lugo-Ourense (A-56) aún es peor. La mayoría de los proyectos siguen en redacción y solo se puso en obras un tramo (San Martiño-Enlace Barrela Norte), que fue paralizado con las reprogramaciones del 2010. Esta autovía seguirá congelada este año, pues solo cuenta con dos millones de presupuesto. Prácticamente lo mismo sucede con la A-72 entre Chantada y Monforte, que continúa pendiente de la declaración de impacto ambiental a pesar de estar prevista para el 2010.

Alternativas a la AP-9

Este año podrían comenzar las obras en un solo tramo. La A-57 (que une Pontevedra con la autovía Rías Baixas) tiene los proyectos más avanzados que la A-59 (que conecta este vial con Vigo) y es posible que este año puedan comenzar las obras en uno de sus ocho tramos (Vilaboa-A Ermida). El resto tendrá que esperar. Mención aparte merece la autovía de la Costa da Morte, otro proyecto que avanza lentamente y que fue incluido en el Plan Galicia autonómico.

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