Es sábado. Luis está de guardia. Es día de cabalgatas, de pasacalles reales. Las calles de Cabana están de bote en bote. Hace ya más de cuatro años que este agente auxiliar de la Policía Local de Cabana de Bergantiños ve a Melchor, Gaspar y Baltasar desfilar delante de docenas de niños que aplauden al paso de sus majestades. Esta tarde, junto con los miembros de Protección Civil, ha tenido que escoltar el tren turístico y ha hecho de guardia de seguridad de los Magos de Oriente. Es un trabajo de responsabilidad que le gusta. Disfruta. Este joven es policía por vocación. Tal vez por eso no le importe tanto estar de guardia también el día de Reyes. Porque, como dice, «tócame tamén traballar mañá» [por ayer].
Las tareas que realiza van mucho más allá de la de escoltar la cabalgata. Atiende llamadas, realiza papeleo, controla el tráfico, hace inspecciones oculares de locales... Normalmente tiene turno de tarde y luego hace algún que otro fin de semana. De mañana, ahí en Cabana, está el titular del puesto. En el servicio son solo dos.
Una única pareja no da abasto para cubrir un concello que tiene más de 4.800 habitantes desperdigados por múltiples núcleos poblacionales. De ahí que gran parte del trabajo que hacen Luis o su compañero esté coordinado con el de los agentes de la Guardia Civil de los puestos cercanos. «O apoio dos guardias é vital nun concello pequeno. Dan apoio fundamentalmente en cousa de tráfico. A este concello correspóndelle que veñan os do posto de Corcubión, pero ás veces cando andan cerca os doutra demarcación veñen os que lles cadre mellor», explica.
Este año Cabana de Bergantiños ha estado mucho más tranquilo. Hace meses hubo muchos más robos o hurtos. Sobre todo de cobre. Eso es algo que corrobora el compañero de la mañana. Pero también hace un repaso rápido a todo lo que tienen que hacer: «Revisar os solares que teñen maleza, escribir atestados, facer informes de tráfico, dar servizo aos veciños que viven no municipio e que poden chamar...».