Los robos, asaltos o pequeños hurtos son cada vez más comunes en las zonas rurales. «La Guardia Civil hace todo lo que puede, pero no puede hacer más. Hay veces que la patrulla que está de guardia en Betanzos tiene que ir a Monfero, Oza, Cesuras... La verdad es que precisábamos más personal, sobre todo en concellos como el nuestro en los que no hay policía local». El alcalde de Oza dos Ríos, Pablo González Cacheiro, describe un escenario que no solo se da en los concellos rurales del interior de la provincia de A Coruña. Es un problema común al de otras zonas de Galicia donde la dispersión geográfica hace que los agentes destinados en los distintos puestos agrupados en núcleos operativos tengan que patrullar, cuando están de turno, distancias que pueden alcanzar, según denuncian fuentes de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), hasta los 600 kilómetros cuadrados -poco menos del doble de la superficie que ocupa el concello de Lugo, el segundo más extenso de Galicia- o cubrir hasta una docena de municipios, aunque la media esté en unos ocho.
Interterritorialidad
«Nos salva la vida -corrobora un agente de un puesto del interior de la provincia de A Coruña- que cuando ocurre algo acude la patrulla que está más cerca independientemente de que cubra ese territorio o no». Porque los agentes no solo velan por garantizar la seguridad, hacen labores tan dispares como ayudar a ancianos a levantarse o incluso llevar algún medicamento a personas que están en zonas alejadas.
Aunque fuentes de la Guardia Civil aseguran que la plantilla en Galicia está por encima del 100 % de lo estipulado en los catálogos, reconocen que solo se cubren en torno a un 10 % de las bajas que se producen cada año. La escasa convocatoria de plazas nuevas, unida a la actual distribución de puestos, resultan ser la causa principal que explica este panorama, tal y como explican diferentes guardias consultados.
Hay casos como el que describe un agente destinado en la provincia de A Coruña en los que una sola patrulla tiene algún que otro día que vigilar más de media docena de concellos. O del que habla otro guardia de la provincia de Ourense, que asegura que a veces llegar de una punta a otra del territorio que tiene que cubrir le lleva más de tres cuartos de hora.
Además, fuentes de AUGC en la provincia de Lugo apuntan que en ese territorio, que carece de puestos principales, hay cinco puestos auxiliares de los que algunos, como el de Sober, lleva cerrado la práctica totalidad del año. En este sentido, el alcalde de este ayuntamiento lucense matiza que no hay ningún tipo de problema porque «los agentes vienen habitualmente y, pese a que los que tienen destino en Sober están en Monforte, cualquier toma de declaración o papeleo puede hacerse en el cuartel de Sober», apunta.
Frente a estos ejemplos, fuentes de la Guardia Civil repiten que los guardias son suficientes en Galicia. Explican que «con las tecnologías que se utilizan hoy en día pueden acudir rápidamente a cualquier lugar porque hay una centralita que llama a la patrulla que esté más cerca. Por el criterio de interterritorialidad, el trabajo de una demarcación y otra se solapa».
El reparto de los guardias va en base a los criterios de superficie, demografía, orografía y estadística delicuencial.
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