«Cada vez será más difícil reducir la cifra de muertos en accidente». Esa es la afirmación más repetida cada año por los responsables de la seguridad vial en Galicia. Y no les falta razón porque el descenso continuado experimentado en los últimos años ha sido espectacular. Sin embargo, la cifra de víctimas mortales ha descendido otra vez, y el 2012 se ha cerrado con 117 fallecidos, 27 menos que en el 2011. Los datos, todavía provisionales, recogen los accidentes ocurridos en las primeras 24 horas y en carretera, ya que en esta primera valoración no se incluyen los siniestros urbanos. En todo caso, la del 2012 es la cifra más baja desde que se tienen registros y la primera vez que en Galicia se baja de la cifra de 120 fallecidos.
Para valorar en su justa medida la cifra histórica del 2012 podemos tomar como base lo ocurrido en 1998, cuando las carreteras gallegas eran una sangría. Aquel fue un año muy trágico en Galicia y perdieron la vida en accidentes 482 personas, 365 más que ahora. De todas formas, 117 son todavía muchas muertes, muchas tragedias, muchas familias rotas, pero por otra parte es una cifra que viene a consolidar lo que los expertos en seguridad vial denominan tendencia positiva iniciada en el último decenio.
Habrá tiempo para analizar con detalle este descenso continuado en la siniestralidad vial en Galicia y en el conjunto de España, pero un rápido repaso a las cifras permite descubrir varios factores que influyen decisivamente en este histórico y muy positivo resultado. La primera de las valoraciones es la que apunta a una mayor concienciación de los conductores en general, lo que ha contribuido a aumentar los índices de seguridad en las carreteras. En esa concienciación han tenido mucho que ver las políticas activas de seguridad vial puestas en marcha durante la etapa del Gobierno socialista de Rodríguez Zapatero y que se mantienen con el Ejecutivo actual.
Pero en el progresivo descenso del número de accidentes y de víctimas en las carreteras españolas ha tenido también una influencia decisiva el aumento de la vigilancia por parte de la Guardia Civil de Tráfico, así como los cambios legislativos y el endurecimiento de las penas contra los conductores de riesgo mediante las sucesivas reformas del Código Penal.
Como dicen los responsables de la seguridad vial, cada vez será más difícil reducir la cifra de muertes en la carretera. Pero también es cierto que hay todavía mucho qué hacer. El alcohol, el uso del cinturón de seguridad y los atropellos son una preocupación. La Guardia Civil tiene que apartar cada mes a 1.300 conductores ebrios y cada año mueren en Galicia alrededor de 20 peatones en atropellos evitables. Y, por extraño que parezca, aún se producen en Galicia muertes de conductores que no usaban el cinturón de seguridad. Hace unas semanas pereció un conductor en un accidente en una carretera de Ourense. Su coche apenas sufrió daños, pero el hombre, único ocupante del vehículo, apareció muerto en el asiento trasero. No usaba el cinturón.
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