La delincuencia, en aumento : A Milagrosa se blinda con alarma... y micrófonos

Los ladrones se llevaron el dinero de la parroquia para la calefacción y la recaudación destinada a Cáritas

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Cámaras. El responsable de Cáritas de la parroquia de la Milagrosa muestra el aviso de alarma y grabación de imágenes. pradero

En A Milagrosa, parroquia ubicada en un barrio de Lugo, nunca cerraban la puerta. El robo del cepillo o de los encendedores de los lampadarios se habían convertido en los últimos meses en algo cotidiano. Era tan normal y las cantidades tan pequeñas que los responsables del templo ni avisaban a las fuerzas de seguridad. Pero el pasado noviembre los ladrones ya no solo llevaron la recaudación del cepillo. Cogieron unos 4.000 euros, dos tercios de la recaudación que habían hecho para entregar a Cáritas. Otros 1.000 euros eran para pagar el gasóleo de la calefacción y también había parte de la colecta de la misa del domingo. Ese fue un golpe grande, aunque la respuesta de la gente fue «increíble». El robo provocó un tsunami de solidaridad. «Poida que fora porque sabían que roubaran os cartos que ían para Cáritas, pero portáronse moi ben», explica el ayudante del párroco, Pablo Vilar.

Pero tenían que tomar medidas duras. No podían permitirse otro robo de ese calibre. Ahora el templo ha contratado una empresa de seguridad que ha colocado una alarma y varios micrófonos. «Aquí entraron o mes pasado, pero na parroquia de San Antonio entraron catro veces. Debe de estar de moda vir roubar aos templos», añade Pablo Vilar.

Y el sacerdote de San Antonio, donde han incrementado ahora la seguridad, asegura que después de tantos robos «tranquilo, tranquilo nunca estás». Es por eso por lo que pusieron una alarma y las cosas de valor las han dejado «a buen recaudo», dice.

Pero estos no son los únicos templos que han sufrido asaltos en los últimos meses. En A Mariña lucense robaron las joyas del templo de Foz, en Barbanza y en Carballo también se han llevado alguna que otra limosna. Por eso hay sacerdotes que, lo mismo que el de A Milagrosa, se han planteado instalar una alarma. El problema es que las parroquias pequeñas carecen de ingresos para mantener la vigilancia. Han de conformarse con esconder los objetos de valor.

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