: Los asaltos a casas crecen un 30 % en un año y los robos violentos, un 9 %

Animales domésticos, joyas, marisco, jamones y botellas de licor forman parte del botín

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Viven con el corazón en un puño. Algunos lo llevan mejor y otros, peor. Víctimas de robos o hurtos ocurridos a lo largo de los últimos meses en diferentes puntos de Galicia recuerdan cómo a los cacos que entraron en sus negocios o sus viviendas empieza a valerles ya cualquier cosa. Desde cerdos (anteayer, en Outeiro de Rei y Láncara, cogieron 19 cabezas), desfibriladores (el viernes se hicieron con uno en el campo del Cerceda), gallinas (a lo largo de las últimas semanas han robado varias en el entorno de Pontevedra)... hasta marisco, joyas, dinero, ordenadores, botellas de licor... Y los objetivos son también muy diferentes. Desde ancianos que que viven solos, principalmente en la zona rural ourensana, a cooperativas, farmacias, bares o joyerías.

Aunque el Ministerio del Interior todavía no ha hecho públicos los datos relativos al último trimestre del año, ya entre enero y septiembre del 2012 el número de robos con fuerza en viviendas aumentó un 30,1 % en relación a los mismos meses del año anterior. Y también han subido, aunque en menor medida, los hurtos (un 2,7 %) y los robos con violencia e intimidación (en torno a un 9 %).

En que incrementara la estadística ha tenido bastante que ver probablemente la banda del oro, un grupo que fue desmantelado por la Guardia Civil en octubre. Su delito: entrar en las casas para llevarse cualquier objeto fabricado con ese metal. Pero los robos, de mayor o menor envergadura, continúan. Los ladrones no descansan ni ahora en Navidad.

Kilos de marisco

A Jaime, propietario de la cetárea Muxía Mar, lo desvalijaron justo unos días antes de la Nochebuena. «Entraron aquí a noite do venres ao sábado por unha ventá», recuerda. Allí tenía todo el marisco listo para las fiestas. «Centola, lumbrigante, nécora. santiaguiños... Todo do millorciño», explica. Y nunca antes le había ocurrido nada parecido. «Nos 21 anos que levo nisto nunca roubaran nada. Os que levaron o marisco non o fixeron para comer. Foi cantidade e por iso tivo que ser algo por encargo», añade. No es tan fácil introducir tanto marisco en el mercado. «Para comercializalo ten que estar etiquetado», aclara.

Un día más tarde, justo 24 horas antes de la Nochebuena, el bar Lestón, en Paiosaco (A Laracha) también fue desvalijado. «Entraron por unha ventá, a da cociña, e levaron tabaco, un xamón ibérico, un televisor de plasma, botellas...», relata la dueña del local. No es la primera vez que le ocurre. Pero hace unos meses hizo frente a los ladrones. «Corrinos a paus», dice. Pero esta vez no los vio. Ni un ruido. No pudo hacer nada porque dormía justo en la habitación pegada a la ventana que forzaron. Ahora ha colocado una reja nueva, pero el miedo no se lo quita nadie del cuerpo. Más bien vive «con terror», clama.

Con más calma lo llevan los propietarios de un bar de Carballo. Un encapuchado asaltó a Alberto y Leonor justo cuando iban a cerrar. No solo se llevó una botella de whisky y monedas: «Cravoulle unha navalla no peito ao meu home e quedoulle a dous centímetros do pulmón», explica la mujer. Ahora está mucho mejor «para o que puido ser...», alegan.

Fue justo por esas fechas cuando atracaron la farmacia de Irene. «Tenemos cámara y alarma, pero entre que avisan a la Guardia Civil el ladrón ya puede escapar. De hecho se fue con toda la calma», explica. Y eso que estaban sobre aviso y tenían lo justo porque ya habían entrado en otras días antes.

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