: La indigente millonaria de A Coruña dejó un diario con insultos y reproches a sus herederos

Un sobrino reconoció en el juicio que la relación no era buena porque se trataba de una persona rara y solitaria

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La millonaria coruñesa que vivía prácticamente en la indigencia dejó escrito un diario que pone de vuelta y media a los familiares de Santiago que denunciaron a la sobrina que la cuidó los dos últimos años de vida. A uno de ellos, que terminó heredando una suculenta cifra millonaria, le llama «villano» y «perverso», entre otras muchas perlas. Ese diario, hallado recientemente entre las pertenencias que dejó Josefina Quintela, podría sumarse a las pruebas presentadas por la defensa, «lo que demostraría no ya la inexistente, sino malísima relación entre la fallecida y sus sobrinos de Santiago», según las letradas de las procesadas.

Ese distanciamiento entre la finada y los herederos que terminaron denunciando a su prima, la mujer que la cuidó al final de su vida, fue reconocido por uno de ellos en la sesión celebrada ayer en la Audiencia Provincial de A Coruña -el juicio se volvió a suspender para reanudarse en enero-. Dijo que, efectivamente, la fallecida le negaba la entrada en su casa. No lo achacó a desencuentros del pasado, sino a que Josefina «era muy rara», una mujer «solitaria» a la que no le gustaba relacionarse con nadie.

Pero sí se relacionaba. Con la procesada, con esa sobrina coruñesa a la que las acusaciones imputan un delito de estafa -piden que sea condenada a seis años de prisión- porque consideran que le esquilmó un millón de euros de las cuentas aprovechándose de tener firma en el banco, cosa que la imputada siempre negó. Junto a su hija, también procesada como colaboradora necesaria -únicamente por acudir un día con su madre al banco para entregar una fe de vida-, intentan demostrar que todas las retiradas de dinero y operaciones financieras o inmobiliarias que realizaron fueron por encargo de la fallecida.

El problema es que los denunciantes aseguran que la anciana no estaba para ordenar nada, que sufría un deterioro cognitivo brutal y, como prueba, su modo de vida. O de mala vida. Creen que una mujer de 90 años que podía estar como una reina rodeada de doncellas y con una fortuna que podría sobrepasar los 7 millones de euros, pero que en realidad compartía su edificio en el centro de A Coruña con vagabundos, sin luz ni agua caliente, no estaba para manejar tal capital y dar órdenes a su sobrina para que esta realizase en su nombre operaciones bancarias (algunas de 600.000 euros).

Ahí está la importancia del diario que dejó escrito Josefina. En él queda claro que la única pariente con la que se llevaba bien era la procesada. De hecho, los vecinos que pasaron a declarar dijeron que desde que se ocupó de la fallecida, su cambio fue «como de la noche al día». Ya iba bien vestida, estaba bien alimentada y se le notaba más jovial. Pero nunca hizo testamento y su fortuna fue a parar a manos de los que ella consideraba «amorales», según dejó escrito en su diario y recordado por la defensa. «Mi sobrino no tiene ni conciencia ni moral; no le importa mentir porque lo único que le interesa es conseguir lo que quiere. Se trata de una persona que hace conscientemente el mal». Esta es una de las citas que dejó para la posteridad esta profesora que murió en el 2004 tras 91 años de vida.

La defensa quiere que ese cuaderno se incluya como prueba en la causa

«Mi sobrino es una persona que hace el mal. Es un villano y un perverso»

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