: Los demógrafos alertan del difícil retorno de la emigración joven

En los últimos once años abandonaron Galicia 391.446 personas

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La emigración se ha vuelto a convertir en una de las circunstancias vitales de Galicia. Desde enero del 2002 hasta el pasado 1 de octubre, un total de 391.446 residentes en la comunidad han puesto rumbo a otras autonomías (226.019) o directamente hacia el extranjero (165.427) a la búsqueda de mejores oportunidades. La progresión de los datos de los nueve primeros meses del presente año, en los que ya se han marchado 26.870 residentes, apuntan a una cifra final en el 2012 que rondará los 36.000 nuevos emigrados, cantidad semejante a la del año anterior.

Y aunque el volumen del éxodo apenas presenta variaciones durante la última década, los demógrafos consignan tanto un cambio de perfil laboral del nuevo emigrante como un descenso en su edad. Mientras la fuga registrada en los años ochenta y noventa estaba movida fundamentalmente por el despegue inmobiliario en el Mediterráneo y Canarias y la oferta laboral del sector turístico en las mismas zonas, en la actualidad la emigración está protagonizada en mayores porcentajes por universitarios que buscan en el exterior la oportunidad laboral que no encuentran en su tierra.

Además, si en los últimos años la marcha hacia otros países era mayoritariamente de extranjeros radicados en Galicia, esa ruta consigna ahora un mayor volumen de nacidos en la comunidad.

«La fuga de jóvenes es espectacular, pero sigue sin haber conciencia colectiva de lo que va a suponer para el futuro de Galicia», advierte Carlos Ferrás, profesor de Geografía Humana en el la Universidade de Santiago. Para el experto, la mayoría de los emigrados jóvenes ya no salen con una idea concreta de volver, «y lo peligroso es que se van en edad de asentarse familiarmente, sentimiento que se acrecentará en sus nuevos destinos cuando vean que en su tierra apenas habrá incentivos para volver».

Diego Varela, profesor de Economía en la Universidade da Coruña y estudioso de los movimientos demográficos, considera que habrá que seguir la evolución de la nueva emigración por sus características particulares, «pero les costará mucho regresar, porque las condiciones laborales cada vez son más pobres aquí y también las oportunidades para levantar negocios».

Los dos expertos añaden a sus advertencias que Galicia entrará en un bucle en el que el coste de atención a los mayores será cada vez más fuerte. «El Estado pone ya al año 9.000 euros por cada jubilado asturiano, porque su comunidad ya no recauda lo suficiente, y en Galicia vamos por el mismo camino», advierte Ferrás.