Lo sucedido en días pasados en el marco de la organización de los socialistas de Galicia, dentro del proceso de elección de las personas que integrarán la candidatura a las próximas elecciones autonómicas, entra de lleno en la normalidad y en la dinámica organizativa que los militantes socialistas nos hemos dado. Es verdad que en esta ocasión hubo un inusitado interés mediático en hacer llegar, en tiempo real, las tensiones que son intrínsecas a la confección y aprobación de las listas. El proceso electoral es precisamente el momento en el que se instala en los partidos, y en las personas que los conforman, la mayor incertidumbre; ese momento en el que el principio de que «todo es posible» se desliza como una opción o, por el contrario, como una amenaza. Para el partido socialista es muy importante acertar con quiénes van a ser las personas que van a representar a la ciudadanía gallega; al fin y al cabo, van a ser la cara y las palabras de quienes pensamos que el ejercicio de la política puede hacer posible cambiar realidades, evitar sufrimientos innecesarios y mejorar la vida de todos/as. El comité nacional gallego refrendó a quienes tendrán la responsabilidad de reconducir la política y la economía gallega, velando por los intereses de todos y todas, y no solo de los grupos sociales más poderosos. En lo personal se ha frustrado la posibilidad de formar parte del Parlamento de Galicia, defendiendo las ideas y el programa político de los socialistas. El fin de semana figuraba en el número 2 de la provincia de A Coruña y al finalizar la comisión de listas no estaba en ningún puesto. Pero estas son las reglas, y la política es, sobre todo, un aprendizaje de la decepción; quien no sepa gestionar el fracaso está incapacitado para ella; y en este caso el comité ejerce sus funciones democráticamente y con el criterio más apropiado para lograr acuerdos. El proceso ha finalizado y ahora toca trabajar junto a Mar Barcón, Fran Caamaño y Pachi Vázquez para impedir que una mayoría de ciudadanos/as queden relegados a la incertidumbre, el desempleo y la exclusión social. Tengo la firme convicción de que es posible y trabajaremos sin descanso para ello.