Lo que cuesta ir al médico en Portugal: una mala caída, 50 euros

Los portugueses afrontan un encarecimiento de la salud pública con el aumento de precio de los fármacos y de las tasas moderadoras

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El aumento de las tasas redujo la afluencia de pacientes en centros sanitarios como el de Valença. sandoval

Estamos en el hospital de Viana do Castelo, centro de referencia de una amplia área sanitaria en el norte de Portugal. Su sala de urgencias es como la de cualquier hospital gallego: con sus caras de angustia o de dolor, sus miradas perdidas en esperas interminables, etcétera. Pero con una llamativa diferencia: en la cola de admisión varias personas esperan con un billete de 20 euros en la mano. Es el precio para ser atendido si no se está exento del pago de las llamadas tasas moderadoras que, desde esta primavera, prácticamente han doblado su precio: «Y los veinte euros son solo para empezar -explica Carlos Salgado, médico de urgencias en Monçao-. Imagínese que alguien se cae por las escaleras y lo llevan a urgencias. Si le piden un análisis, una radiografía y, si a lo mejor se ha mareado un poco y también optan por hacerle un tac, ese paciente sale de urgencias pagando 50 euros».

En cada centro sanitario público del país hay una tabla con el precio de las tasas. Una consulta normal, cinco euros. Una inyección, 0,90. Una consulta a domicilio, 10 euros. No es igual en un centro de salud que en un hospital. Ni a las diez de la mañana que a las doce de la noche. Ni un festivo que un laborable. Lo que sí que es común es que el precio se ha duplicado desde mayo.

«Al principio se notó un descenso en la afluencia de pacientes. Pero yo diría que ya se ha estabilizado otra vez», opina José Luis Rodríguez, médico de familia en el centro de salud de Valença. ¿Está afectando la subida de estas tasas a la salud de los portugueses? A los médicos gallegos les preocupa menos esta subida que el incremento en el precio que los pacientes tienen que pagar por sus fármacos y que fue aplicado también en primavera. Muchos no los toman porque sencillamente, no pueden pagarlos. «Antes de prescribir un tratamiento le pregunto al paciente si puede costeárselo. Lo que no quiero hacer es una medicina de ficción», explica Mercedes Álvarez, psiquiatra en Valença do Miño. Para acceder a su consulta no hay que pagar tasas, pero sí los fármacos. En función de la capacidad económica de su paciente, la doctora Álvarez receta unos u otros. «La eficacia de los antidepresivos es muy parecida», dice.

Muchos médicos son conscientes de que prescriben una medicación que sus pacientes no tomarán: «A veces vienen a urgencias, le inyectas en vena la medicación que necesita y le prescribes el resto para que se la tome en casa. Pero no lo hace porque no lo puede pagar», relata un médico gallego en Viana.

El incremento de precio que los portugueses tienen que abonar por las medicinas que consumen incluye a los jubilados, algunos de los cuales deben costearse hasta el 15 % de su factura farmacéutica. En la actual situación económica del país y de acuerdo con la opinión de los profesionales que chequean a diario la salud de los portugueses, el impacto de esta medida está llevando a muchos pacientes a no consumir la medicación que necesitan.

Como las consultas de salud mental, están exentos de tasas los pacientes crónicos, los menores de doce años y una parte de los jubilados. En general, los médicos gallegos creen que el sistema sanitario portugués aún está dando una cobertura proporcionada. El aumento de las tasas ha propiciado también la ampliación del número de exentos y el precio de los fármacos intenta compensarse con una mayor prescripción de genéricos. La troika aprieta pero no ahoga. De momento.

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«Antes de prescribir un medicamento pregunto al paciente si puede costeárselo»