La Policía Local de A Coruña detuvo ayer por la tarde a un hombre sospechoso de haber provocado un incendio en un inmueble en estado ruinoso del céntrico barrio de la Pescadería. Aunque el edificio está deshabitado, varios testigos vieron salir a esta persona del portal poco antes de que el humo y las llamas comenzasen a devorar la galería del tercer piso.
El fuego comenzó sobre las cinco y media de la tarde y, según confirmaron los bomberos, ya había sido controlado tan solo dos horas después, pasadas las siete y media.
Aunque fue necesario desalojar a los vecinos que habitaban un inmueble contiguo, las llamas tan solo afectaron al número 25 de la calle Cordelería, que consta de un bajo y dos alturas, por lo que los evacuados pudieron volver a sus casas cuando empezó a ponerse el sol.
El incendio causó una enorme expectación entre la gente que se encontraba en la playa del Orzán y los que caminaban por el paseo marítimo de la ciudad. De hecho, la intensa nube de humo que se formó se pudo ver desde el vecino municipio de Culleredo, a varios kilómetros de distancia, y multitud de personas se arremolinaron en el cruce con Rúa Alta para poder ver la intervención de los contraincendios. Eso obligó a la Policía Local y a la Policía Nacional a ampliar la zona que habían acordonado y a cortar también el tráfico en las calles adyacentes, justo cuando los bomberos comenzaban a derribar parte de la fachada.
Ayuda espontánea
Entre las personas que seguían la operación de los contraincendios estaba Fernando Borrazás Jorge, vecino del barrio de Pescadería y que cuando volvía con su mujer a casa se dio cuenta de que salía humo del último piso del edificio. Enseguida llamó al 112 y a los bomberos y no dudó en ayudar a los contraincendios en su trabajo, ya que él mismo realiza estas funciones en la refinería de Repsol de A Coruña. Entre los espectadores del incendio también estaban los cuatro vecinos que habían sido desalojados del número 27 de Cordelería: un matrimonio con su hija de 16 años y un hombre que vive solo.
«Nos avisó la Policía Local, no nos enterábamos de nada», indicó uno de los vecinos. «A mi me avisó mi marido cuando estaba en la ducha», explicó la mujer abrigándose con una toalla.
Los bomberos confirmaron que, por precaución, un retén de vigilancia con cuatro hombres se quedaría «hasta que hiciese falta» frente al edificio para comprobar que las llamas no se volvían a reavivar.