La madrugada y el alcohol son incompatibles en la carretera. Por eso las autoridades responsables del tráfico elevan en los meses de verano la presión para apartar de la carretera a los conductores que beben más de la cuenta. Y desde hace meses también a los que consumen alguna sustancia prohibida al volante. Pedro Pastor está convencido del problema del alcohol y destaca los controles como medida preventiva.
-Hay una total seguridad en las pruebas y en los resultados que se obtienen. Hace cinco o seis años estábamos por encima del 5 % de positivos, y ahora hemos bajado hasta el 2 %. Pese a todo, el 30 % de los conductores muertos habían consumido alcohol por encima de los límites legales. Y el problema es que sigue manteniéndose ese porcentaje cuando hay menos víctimas mortales. Hay que seguir luchando porque es mucho ese 30 %.
-Y ahora también con las drogas.
-Con las drogas no había un sistema que nos permitiera detectar si el conductor había consumido. Ahora hay aparatos fiables y operativos para controlar ese consumo. Los conductores deben tener claro que desde ahora se incrementará el peso de la vigilancia sobre las drogas al volante, y que pueden encontrarse con un control de alcohol y drogas en cualquier carretera y a cualquier hora.
-¿Son los jóvenes el objetivo?
-El alcohol está más implantado en conductores de mediana edad, y ya menos en los jóvenes, que parece que han asumido que el alcohol es un riesgo. Pero en el caso de las drogas los controles se derivan más hacia los conductores más jóvenes.
-Se está planteando la posibilidad de la tolerancia cero con el alcohol entre los conductores.
-No es un tema unificado a nivel europeo. Pero ya hay países que han optado por la tasa cero. Y yo también lo haría. La única tasa segura es cero. No somos conscientes muchas veces del efecto del alcohol en la conducción. Con 0,30 probablemente la persona ni se entere de que está afectado por el alcohol, pero las pruebas demuestran que sus capacidades disminuyen y que cualquier imprevisto marca la diferencia entre tener o no un accidente.