Julián Barrio: «Los voluntarios devuelven la dignidad a los marginados»

El arzobispo afirma que la crisis y el paro han extendido y agravado la pobreza

Valoración Con: 1 estrella 2 estrellas 3 estrellas 4 estrellas 5 estrellas   votos ¡Gracias! Envíando datos... Espere, por favor.

Julián Barrio (Manganeses de la Polvorosa, Zamora, 1946) afirma que, en una sociedad marcada por la crisis y el paro, la labor de Cáritas es más necesaria que nunca. El arzobispo de Santiago recuerda también que «los planteamientos económicos que se hagan han de estar al servicio de las personas y no al revés».

-El lema de Cáritas es «Trabajamos por la justicia». La crisis actual complica aún más la tarea, ¿no?

-La preocupación de Cáritas ha sido siempre trabajar por la justicia. El reto ahora es colaborar en construir un mundo en el que la dignidad de la persona sea un referente constante, tratando de conseguir que no exista discriminación, violencia ni pobreza.

-Más de 400.000 personas en Galicia, casi el 17 % de la población, viven por debajo del umbral de la pobreza. 4.000 son sintecho. ¿La pobreza es ahora más extensa e intensa?

-Por desgracia, los datos son evidentes. La pobreza se va extendiendo cada vez más y está siendo más lacerante. La actual recesión económica pone de manifiesto que la pobreza se sigue estratificando. Surgen nuevos tipos de pobreza más allá de los que consideramos habituales. Es una pobreza incluso maquillada a veces para evitar la vergüenza de darla a conocer.

-¿El paro desbocado ha disparado esa pobreza?

-Sin duda. El paro es una realidad que está dejando su huella dolorosa en muchos hogares. Esto es fácil comprobarlo. Más difícil es dar respuesta a esta situación, que exige una actitud solidaria, promoviendo actuaciones públicas y privadas que ante todo tengan en cuenta las necesidades de las personas, posponiendo incluso legítimos intereses. La Iglesia hace suyas las preocupaciones de tantos parados. Hay que buscar como prioridad el acceso al trabajo, uno de los elementos fundamentales de la persona y de la sociedad. Las condiciones de trabajo difíciles y precarias vuelven difíciles y precarias las condiciones de la sociedad misma.

-¿Se ha convertido Cáritas en los únicos servicios sociales de muchos ciudadanos?

-No se puede olvidar que todo lo que se realiza en favor de la persona es también un servicio prestado a la sociedad, y todo lo que se realiza en favor de la sociedad acaba siendo en beneficio de la persona. Cáritas trata de ayudar en la medida de sus posibilidades, aunque desearíamos llegar siempre más lejos.

-Pero el gasto social para ayudar a los más desfavorecidos se recorta. ¿Es eso lógico?

-La lógica social más allá de las cifras macroeconómicas nos exige hacer todo lo posible para ayudar a los más desfavorecidos. Y en este sentido hay que subrayar que los planteamientos económicos que se deban hacer han de estar al servicio de las personas y no al revés, sabiendo que, como se suele decir, lo poco bien repartido llega a mucho. -¿Qué opina de los recortes?

-Evidentemente, aspectos como la sanidad, la educación, la investigación y las infraestructuras son realidades muy sensibles en todo planteamiento político y todos desearíamos que no se vieran afectadas por la crisis. Si los recortes son necesarios para el bien común, habrá que considerar las diferentes posibilidades para llevarlos a cabo, sin dejarse condicionar por el mero pragmatismo ni por estrategias de poder.

-¿Qué cree que debería hacer el Gobierno ante la crisis?

-La Iglesia no propone sistemas o programas económicos y políticos, ni manifiesta preferencias con tal de que la dignidad del hombre sea debidamente respetada. Considero que lo que hace falta no es un Estado que regule y domine todo, sino que reconozca y apoye, de acuerdo con el principio de solidaridad y de subsidiariedad, las iniciativas que surgen de las diversas fuerzas sociales que unen la espontaneidad con la cercanía a las personas necesitadas.

-El número de voluntarios de Cáritas crece. En Galicia ya suman 2.800. ¿Qué sería de Cáritas sin ellos?

-Los voluntarios son como un puente que hacen posible sortear el valle de la exclusión de tantas personas marginadas que no pueden acceder a los mecanismos de participación ni de toma de decisiones porque sencillamente no existen. Los voluntarios las reconocen y, en cierto modo, les devuelven su dignidad como personas. A los pobres no se les puede vivir de memoria ni de ordenador. La preocupación por ellos ha de ser un trabajo encarnado, sencillo, esperanzador, cercano y gozoso. Quiero dejar constancia de mi cordial y sincero agradecimiento para los voluntarios de Cáritas.

-Imagínese ahora a los exdirectivos de banca donando sus millonarias indemnizaciones, superiores muchas a lo que invierte Cáritas en un año en Galicia. ¿Qué harían con ese dinero?

-Seguir ayudando lo mejor posible y al mayor número de personas posible.

-Reivindique que se tache más la 'x' de la Iglesia en la declaración de la renta.

-Más que reivindicar, pediría sencillamente que se siga ayudando porque la Iglesia siempre ayudará a las personas sean cuales sean sus circunstancias.

Barrio cree que buscar el acceso al trabajo es prioritario. á. ballesteros