El cerco se estrecha sobre la pareja de Sonia Iglesias

Policía y fiscal, a la espera de un error que pueda desmontar su coartada

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El reciente impulso judicial a la investigación de la desaparición de la pontevedresa Sonia Iglesias, con la imputación de su compañero sentimental y padre de su hijo, ha tenido paralelamente su reflejo a nivel policial. Los responsables de la investigación han organizado todo un dispositivo para mantener una vigilancia continua, con policías uniformados y de paisano, sobre Julio Araújo.

Los agentes, divididos en turnos, controlan los pasos del pontevedrés las veinticuatro horas del día.

El objetivo no sería otro que intentar desmontar la coartada que, a grandes rasgos, ha venido manteniendo desde que el 18 de agosto del 2010 denunció en Comisaría la desaparición de su pareja. A lo largo de estos casi veinticuatro meses, dos años, el ahora imputado ha prestado declaración numerosas veces en sede policial. Al parecer, según ha trascendido, los agentes han detectado una serie de contradicciones en sus distintas comparecencias, extremos que para algunos conocedores del caso no serían relevantes a la hora de poder esclarecer esta desaparición, pero para los responsables de la investigación tienen la suficiente entidad como para seguir investigando en esta dirección.

De este modo, los policías nacionales que participan en este dispositivo de seguimiento están pendientes de cualquier dato o movimiento que pudiera servir para desmontar la coartada de Julio Araújo.

Todas las fuentes consultadas dejaron claro que, pese al tiempo transcurrido, nadie piensa -ni en el seno de la Policía Nacional, ni en la Fiscalía, ni en el juzgado que dirige la instrucción- en la posibilidad de un archivo de la causa. De hecho, el subdelegado del Gobierno de Pontevedra, Antonio Coello, reconoció ayer que «la policía sigue trabajando de forma continuada», al tiempo que se mostró convencido de que, más tarde o más temprano, se podrá esclarecer lo ocurrido y poner fin al sufrimiento de la familia de la pontevedresa.

En cualquier caso, el subdelegado abogó por «dejar trabajar a los jueces» en este tipo de situaciones. En el caso concreto de Sonia Iglesias, defendió que el instructor de la causa abierta debe poder llevarla «con tranquilidad y sosiego, que es lo que se necesita en estos momentos».

Precisamente, será el juez quien, llegado el momento, tendrá que determinar si alguna persona es procesada o no por este suceso, así como deberá concretar los cargos que se le pueden imputar.

En principio, las informaciones que han trascendido sobre la desaparición de Sonia Iglesias presumiblemente estarían encaminadas a un posible delito de detención ilegal. Esto es, que la pontevedresa fue retenida contra su voluntad cuando el 18 de agosto de hace dos años no se presentó en su puesto de trabajo en Massimo Dutti.

En este sentido, los indicios recabados hasta el momento por los investigadores supuestamente no permitirían hablar de homicidio.

Acto de recuerdo

Por otro lado, la familia de Sonia Iglesias tiene previsto organizar, coincidiendo con el segundo aniversario de la desaparición, una manifestación por el centro de Pontevedra y a cuyo término se llevará a cabo una concentración para que este caso no caiga en el olvido. No obstante, los allegados de la pontevedresa reconocieron estos días que, hasta cierto punto, les sorprende lo presente que aún tienen lo acontecido y la pesadilla que vive la familia.

De hecho, son numerosos los comercios y establecimientos de toda índole que aún mantienen la imagen de Sonia Iglesias en sus escaparates del casco urbano. Como se suele decir, Pontevedra no olvida.

El subdelegado destaca que «la policía sigue trabajando de forma continuada»

El dispositivo de seguimiento comprende agentes de paisano y uniformados

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