El narcotraficante gallego Laureano Oubiña apenas pudo disfrutar de unas horas de intimidad tras su recién estrenada libertad. Después de abandonar el martes a las 20.30 horas la prisión madrileña de Navalcarnero, en la que cumplió los últimos días de su condena más reciente, tuvo que comparecer de nuevo ayer en el juicio que se sigue contra él en la Audiencia Nacional por blanqueo de dinero procedente del narcotráfico.
Por primera vez en 22 años, Oubiña llegó andando a un juzgado, y no esposado y dentro de un furgón policial. A las nueve de la mañana, una hora antes del momento fijado para el inicio de la sesión, el narco entraba cabizbajo por las puertas de la Audiencia Nacional sin atender a la prensa que esperaba su llegada. La sesión, dedicada ayer a la prueba pericial, no comenzó hasta las once, con lo que Oubiña permaneció dos horas en el vestíbulo del juzgado esperando a que se constituyera el tribunal.
Tras una parada para comer, el acusado tuvo que regresar por la tarde al juzgado. En ninguna de sus entradas y salidas Oubiña hizo declaración alguna a los medios. La escena se repetirá hoy, dado que el juicio continuará durante toda la jornada y probablemente se prolongue hasta mañana.
Críticas de Fundación Érguete
La presidenta de la Fundación Érguete, Carmen Avendaño, calificó ayer a Oubiña como «un bruto con malicia que hace cosas ilegales», y reclamó que regrese a la cárcel «lo antes posible». «Ha cumplido los once años en su totalidad y tiene derecho a estar en libertad, otra cosa es lo que va a hacer de aquí en adelante, eso ya no nos corresponde a los movimientos asociativos, la vigilancia le corresponde a las fuerzas de seguridad y a la Justicia», explicó.
Laureano Oubiña se presentó en el tribunal una hora antes del inicio del juicio
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