El recorte del 30 % de los concejales anunciado por Rajoy para rebajar la factura de las Administraciones públicas apenas tendría consecuencias en el reparto del poder en los municipios gallegos con más de 20.000 habitantes. La aplicación de ese criterio a los resultados obtenidos por las distintas fuerzas en los comicios del 22 de mayo del 2011 dibuja un mapa político local prácticamente idéntico al que salió de las urnas, ya que la minoración en el número de ediles se reparte sin variaciones significativas entre los distintos grupos. Más allá de los matices en la distribución de las actas, el único vuelco se localizaría en el Concello de Lugo, donde el PSdeG perdería el bastón de mando en favor del PP.
La traslación del recorte del 30 % en la corporación lucense rebajaría el número de concejales de 25 a 17. Con esa base de ocho actas menos a repartir, la extrapolación de los votos que recibió cada partido en las elecciones del año pasado se traduciría en la pérdida de tres ediles por parte del PP, que pasaría de 12 a 9; cuatro por el PSdeG, que bajaría de 11 a 7; y uno por el BNG, que ahora tiene dos. De este modo, esas 9 actas darían al PP la mayoría absoluta en una corporación de 17 miembros.
El criterio de corte, decisivo
En el resto de las diez principales ciudades gallegas, se mantendría la correlación de fuerzas decidida en las urnas. Pero la proyección a partir del anuncio realizado por Rajoy en el Congreso pone de manifiesto la importancia de concretar cuál será el criterio para realizar ese corte del 30 % de los ediles. Aunque las matemáticas dicen que Vigo, A Coruña y Ourense pasarían de 27 concejales a 19, si en lugar de recortar 8 se reducen solo 6, el PP arrebataría al PSOE la alcaldía de la ciudad olívica pasaría. El criterio de corte, por tanto, no será una cuestión menor.
Siempre con la salvedad de que la medida pensada para la próxima legislatura está por concretar, la extrapolación no arroja variaciones de calado en el resto de los núcleos de más de 20.000 vecinos, ni en los segundos más poblados de Lugo y Ourense, como Monforte y Verín.