El ruido en torno al proceso de primarias de las que saldrá el candidato del PSdeG a la Xunta está desplazando el discurso político de los socialistas gallegos en un momento en el que su líder, Pachi Vázquez, pretende rentabilizar los recortes de Rajoy para buscar el mayor desgaste posible de Feijoo. Esta paradoja volvió a escenificarse ayer.
Vázquez había elegido una visita al centro especial de empleo para personas con discapacidad Cogami, en Santiago, para reclamar al presidente de la Xunta que explique en el Parlamento unos recortes «que nos levan a galope tendido hacia o abismo, a recesión e o desemprego». Pero su batería de reprobaciones de Feijoo, «o campión das televisións», acabó diluida entre el debate interno que mantiene entretenidos a los barones de su propio partido. Molesto con esas interferencias que se suceden en forma de pronunciamientos en favor de que José Blanco dé el paso y concurra a las primarias, Vázquez lanzó varios dardos que solo pueden interpretarse como una amonestación en clave interna. Interpelado por los periodistas sobre la posibilidad de que pueda tener al exministro como contrincante para liderar el cartel socialista de las autonómicas, el líder del PSdeG consideró vergonzoso que se hable de asuntos del partido «mentres está a caer o mundo fóra del» y los gallegos «estano pasando mal».
Estar con los parados
Pachi Vázquez remarcó que solo piensa en estar con los parados, pensionistas y enfermos, por lo que no está dispuesto a perder «nin un minuto» en asuntos que no sean «axudar a Galicia e á xente con dificultades». Aseveró incluso, en clara reprobación de los barones socialistas, que el 99 % de los militantes del PSdeG comparten ese sentir y solo están pendientes de ser útiles a los gallegos en un momento que describió como «dos máis dramáticos da historia de Galicia e de España».
Ese mensaje crítico de Vázquez tiene unos destinatarios evidentes en los que se están dedicando a alfombrarle a Blanco el camino a las primarias. De hecho, el secretario de los socialistas gallegos ya dejó ver su malestar el miércoles, cuando los periodistas le preguntaron si entiende esos pronunciamientos como una rebelión. Vázquez replicó que ese concepto no tiene cabida cuando todo el que quiera puede presentarse a las primarias de septiembre en las que, puntualizó con intención, serán los militantes los que decidan.
Los movimientos de adhesión a Blanco se han intensificado en los últimos siete días. Hasta el secretario provincial de los socialistas coruñeses, Francisco Caamaño, ha apuntado que el que fuera su compañero en el anterior Consejo de Ministros «sería un bo candidato á Xunta». Descontando ese apoyo protocolario, dada la distancia que los separa, Blanco ha recibido respaldos explícitos del líder del PSdeG lucense, y presidente de la Diputación, José Ramón Gómez Besteiro; del alcalde de Lugo, y presidente del PSdeG, Xosé López Orozco; y del recién reelegido secretario de los socialistas de Santiago, el exalcalde Xosé Sánchez Bugallo, que ensalzó al de Palas de Rei al compararlo con Iniesta.
Esas manifestaciones en favor del hombre que movió los hilos del partido en Ferraz durante más de diez años le garantizarían el apoyo mayoritario de su provincia, Lugo. Pero también de una parte importante de A Coruña, que Caamaño lidera solo con un 58 % de los votos; y de Pontevedra, gracias a una entente con Abel Caballero.
Blanco, pendiente de que el Supremo resuelva su situación judicial por el caso Campeón, permanece en silencio detrás del telón, aunque ya está prácticamente instalado en su cuartel de verano de A Illa. Desde allí se desplaza a encuentros como el que mantuvo el lunes con la exconselleira María José Caride, y sondea apoyos. Pachi Vázquez tiene ruido para todo el verano.