Por sexta vez desde su investidura en abril del 2009, el presidente de la Xunta emprendió esta madrugada una gira por América que lo conducirá a visitar entre cuatro y cinco países en una semana. Partió con la agenda «bastante apretada» pero aún a medio cerrar, cuando el sol de la legislatura se va poniendo ya por el horizonte y en medio de la tormenta política, social y financiera que han desatado en España los nuevos recortes del Gobierno central. Aquí, en su ausencia, deja los bártulos al conselleiro de Presidencia, Alfonso Rueda. Mientras que allí se lleva al de Industria, Javier Guerra, y al secretario xeral de Emigración, Santiago Camba, así como a dos asesores de su gabinete y, ya sin cargo al erario, al líder de la Confederación de Empresarios de Galicia, Antonio Fontenla. Objetivo oficial, encontrar, cruzando el charco, un salvavidas que contribuya a mantener a flote la economía de la comunidad. «Ou nos movemos, ou vendemos fóra, ou teremos máis dificultades dentro», argumentó Alberto Núñez Feijoo ayer, apenas unas horas antes de abandonar Santiago.
El jefe del Ejecutivo autónomo, según datos facilitados por él mismo en rueda de prensa y luego por su entorno, visitará estados que concentran dos tercios de la riqueza latinoamericana: Montevideo, en Uruguay; Buenos Aires, en Argentina, cuyas relaciones diplomáticas con Madrid, tras el caso Repsol, no atraviesan sus mejores momentos; Rio de Janeiro y Sao Paulo, en Brasil; Bogotá, en Colombia; y, «posiblemente», Caracas, en Venezuela, nación que tampoco figura hoy entre los socios preferentes de Rajoy. Como muestra el infográfico impreso aquí a la derecha, mantendrá al menos doce encuentros: uno, «por cuestións obvias», con la diáspora, seis de marcado carácter empresarial y media decena de corte institucional, entre ellos, sendos con los presidentes uruguayo y colombiano.
¿Qué pinta el mandatario popular al otro lado del Atlántico? En expresión suya, «buscar novas oportunidades de negocio». O sea, así como de México retornó hace tres meses con unos barcos bajo el brazo, ahora quiere probar a echar la caña en aguas cercanas a la procura de capturas similares. «Nun momento no que o principal mercado de Galicia, que é o resto de España, está sufrindo unha crise económica sen precedentes -adujo- é fundamental que sigamos apoiando a internacionalización das nosas compañías».
A la oposición, en cambio, el desplazamiento le huele a dispendio y a naftalina electoral.