Administración central, Gobiernos autonómicos, diputaciones provinciales, cabildos, diputaciones forales, delegaciones del Gobierno, subdelegaciones, ayuntamientos... La arquitectura institucional española, nutrida por más de 70.000 políticos, es un entramado complejo donde se dan duplicidades o triplicidades de funciones que muchas veces entorpecen la prestación de servicios a los ciudadanos. La reforma de ese mastodonte administrativo para eliminar duplicidades es una cuestión en la que coinciden tanto el Gobierno popular de la Xunta como los dos partidos de la oposición, PSOE y BNG. El fin principal es hacerla más eficiente. La cuestión es cómo continuar adelgazando una Administración que, en el caso de Galicia, ya empezó a ponerse a dieta hace tres años.
En ese afán por evitar que varias Administraciones ofrezcan los mismos servicios, el conselleiro de Presidencia, Alfonso Rueda, hace referencia al protocolo suscrito hace unos días entre la Xunta y las diputaciones para coordinar servicios. Asegura que «es la mejor muestra del compromiso para actuar coordinadamente con la idea de empezar a identificar campos donde poder eliminar duplicidades».
Convenios
En este sentido, explica que la semana que viene la Xunta comenzará a ofrecer a los entes provinciales convenios concretos para actuar de forma conjunta en materias que van desde las emergencias (donde utilizarán un método semejante al de los consorcios de bomberos) hasta los servicios sociales, donde la idea es planificar una serie de servicios para que los fondos que aporte cada institución vayan al mismo fin. Que estos lleguen a formalizarse, añade, dependerá de que sean aceptados por cada diputación.
Además Rueda recuerda que el adelgazamiento de la Administración «fue una de nuestras principales obsesiones cuando llegamos al Gobierno». Y empieza a tirar de la madeja para explicar los pasos dados por su Gobierno en este sentido hasta el momento. Recuerda que «primero reducimos la Administración autonómica, que pasó de tener trece consellerías a diez, hasta quedarse con ocho, y rebajamos la Administración periférica de 52 delegados territoriales a 5. Al llegar detectamos que se podía funcionar con menos estructura y altos cargos».
La receta del secretario xeral del PSdeG, Pachi Vázquez, pasa también por la eliminación de esas duplicidades «o triplicidades» que han abocado a muchos ayuntamientos a los números rojos al ofrecer servicios que no les corresponden a cambio, como ya han denunciado más de una vez los propios entes locales, de ninguna contrapartida presupuestaria por parte de las Administraciones que deberían ofrecerlos. La receta que da el líder del PSdeG es «un servicio, una Administración». Porque, como destaca, «o punto ao que temos que chegar é que as institucións deben estar ao servizo dos cidadáns porque nunca poden ser un fin nelas mesmas».
Al mismo tiempo también insta a hacer más sencilla a la arquitectura institucional. «A reforma da Administración hai que abordala en conxunto», dice. En este sentido recuerda que hace en torno a un año el PSdeG presentó en el Parlamento una propuesta para crear un grupo de trabajo encargado de revisar esa arquitectura institucional y, en consecuencia, hacer una reforma integral «para que a Administración esté ao servizo dos cidadáns», «pero o PP non quere falar diso», asegura.
Suprimir diputaciones
El que también tiene clara la urgencia de acabar con servicios duplicados es el diputado del BNG en el Congreso Francisco Jorquera, que echando mano de los argumentos defendidos por su formación aboga «por suprimir ministerios naquelas áreas nas que están transferidas as competencias ás comunidades; eliminar delegacións e subdelegacións do Goberno; reformar a fondo o Senado e suprimir as deputacións». De todas formas matiza que en el verdadero origen de la crisis está «no sector financieiro, máis que no custe das institucións públicas».
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