Iria García Bouza, la mujer asesinada el lunes en Narón presuntamente por su exnovio, Óscar José Ferreño Fraga, no pudo defenderse de su agresor. El cadáver de la víctima presentaba entre tres y cuatro heridas de arma blanca, todas ellas en la parte delantera del cuello, menos una, que estaba en la parte de atrás. Fuentes de la investigación explican que el agresor utilizó un arma muy afilada, un cuchillo o una navaja, ya que los cortes eran muy profundos y llegaron a afectar a las vértebras de la fallecida.
Las mismas fuentes señalan que lo más probable es que el ataque se produjera por la espalda de la mujer y que el agresor la cogiese desprevenida por completo y la víctima no pudiese repeler la agresión, ya que no se encontraron heridas defensivas en su cuerpo.
La gravedad de las heridas hizo inútil la ayuda de los dos vecinos que oyeron sus gritos y bajaron desde los edificios próximos para intentar taponar la hemorragia, y la de los sanitarios del 061 que acudieron al lugar.
Está previsto que el principal sospechoso del crimen, el caballista ferrolano Óscar José Ferreño Fraga, sea puesto a disposición hoy del Juzgado de Instrucción número 2 de Ferrol, que se ocupa de forma específica de cuestiones de violencia machista. Se trata del mismo juzgado que el pasado viernes dictó una orden en la que se le prohibía acercarse a menos de 200 metros de Iria o comunicarse con ella por cualquier medio.
Ferreño fue arrestado el martes de madrugada y continúa en manos de la Policía Nacional, que hoy habrá agotado el tiempo que puede retenerlo para reunir pruebas en su contra.
Mientras, el cuerpo de la mujer recibió ayer sepultura en una multitudinaria ceremonia que tuvo lugar en el cementerio de Santa María de Neda. Alrededor de medio millar de personas acudieron al oficio religioso, incluyendo a los concejales de Narón y Neda, y a sus respectivos alcaldes, Xosé Manuel Blanco e Ignacio Cabezón. Se presentaron cerca de 35 coronas, ramos y cetros de flores aportados por familiares, compañeros de estudios, vecinos y otros allegados de Iria. El padre y el hermano de la mujer, que acompañaron el féretro durante el traslado hasta el cementerio, dieron muestras de gran entereza durante toda la ceremonia fúnebre.
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