José Manuel López y Yolanda Blanco, dos gallegos que viajaban en el crucero Costa Concordia cuando en el pasado mes de enero el trasatlántico sufrió un accidente en el que perdieron la vida 32 personas, han superado este traumático episodio con el nacimiento, el pasado sábado, de su hijo, Jorge.
José Manuel López, de 30 años y residente en Negreira, bromeó en una entrevista con Efe con que el bebé recién nacido se ha convertido en «el último tripulante» del crucero, ya que su mujer, de 29 años, estaba embarazada de tres meses cuando el barco escoró en la costa italiana, frente a la isla de Giglio.
«Íbamos de viaje de novios», relató el progenitor, que se casó con la madre del bebé en la iglesia de San Francisco, de Santiago de Compostela, el pasado 7 de enero.
«Cuando ocurrió el accidente estábamos cenando», explicó. «Después del golpe fuimos hasta los botes. Fui el único de mi grupo que no tenía chaleco, y para dárselo a mi mujer tuve que medio quitárselo a un camarero», relató.
El feliz padre recalcó que «no todo son malas noticias» de la experiencia del suceso, que los tuvo «bajo tratamiento psicológico» durante un mes, ya que en su caso ha tenido un final «muy alegre».