El líder socialista rechaza los «paternalismos» y Blanco dice que «estará en segundo plano»

El exministro asume su preferencia por Elena Espinosa y valora la democracia interna

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La segunda etapa de Pachi Vázquez al mando del PSdeG tendrá como eje la defensa de un proyecto que él mismo describió como colectivo e integrador, con la aspiración de convertirlo en una «alternativa potente á contrarreforma social da dereita». A falta de nuevas claves que aportar en la breve intervención que siguió a la lectura del acta con los resultados de la votación, en la que tuvo una muestra de afecto hacia su rival y dedicó la victoria a los militantes anónimos del socialismo, Vázquez orientó sus compromisos más inmediatos al reto que suponen las próximas autonómicas. Una reválida que requerirá como primer examen para el reelegido secretario general del PSdeG la superación de las primarias que anunció.

«Non haberá elección a dedo nin imposición algunha», remarcó Vázquez. Destacó que liderará un proyecto «para sumar» y «compartido». «Sen liderados paternalistas que me veñan a dicir o que teño que facer», advirtió, en una reivindicación de libertad de maniobra que implícitamente remitió a la gestación de la alternativa a su liderazgo, encarnada por la exministra Elena Espinosa y con José Blanco como principal promotor entre bambalinas. Vázquez también dejó claro que el combustible que alimentará la maquinaria del partido es la refutación de la política de la tijera del PP, al que responsabilizó del «verdadeiro déficit de Galicia», con la destrucción de más de 77.000 empleos en tres años y del «récord histórico» del descenso de afiliados a la Seguridad Social. «O meu proxecto de cambio reivindica o público como parte irrenunciable da nosa identidade como sociedade e como país, como eixo fundamental do rexurdimento de Galicia», argumentó. La prioridad de ese proyecto, constató, será el empleo, «porque non hai nada máis socialista que traballar».

Blanco y la reglas del juego

El otro gran protagonista del cónclave fue Blanco. El exministro de Fomento salió del Palacio de Congresos de Santiago envuelto en la misma expectación que suscitó su llegada a media tarde, pero con el cónclave perdido. Blanco, que deseó suerte a Vázquez, admitió «para evitar especulaciones» que tenía «una preferencia personal por Elena [Espinosa]», porque «entendía que podía abrir un tiempo nuevo y diferente en el PSdeG, pero la democracia es la que es». Expresó su deseo de que esta andadura que Vázquez reinicia ahora «signifique que en el partido socialista se va a promover una alternativa capaz de ganar al Gobierno de Galicia».

Blanco calificó el debate de ejemplar y dijo pertenecer a un partido «donde hay una democracia interna». No le dolieron prendas en recrearse en la derrota de su candidata: «Yo tenía una preferencia, los compañeros votaron democráticamente por otro candidato y esas son las reglas de juego». Concluyó que queda «a disposición de los compañeros» para iniciar una «etapa nueva y distinta», que aseguró que afrontará «siempre desde un segundo plano», desde el mismo en el que movió los hilos sin éxito en este congreso del PSdeG.

José Blanco, uno de los apoyos de Elena Espinosa, conversa con la exministra en el congreso. xoán a. soler