El patrocinador de todo que se sintió abandonado por quienes se decían sus amigos

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Sabía que tenía una bomba, pero aguantó tres meses sin hacerla explotar. Jorge Dorribo, el polémico empresario lucense, mandó multitud de recados a sus conocidos y amigos desde su ingreso en prisión para que gestionaran su salida. Hasta entonces parecía tener una legión de amistades y no era de extrañar, entre otras cosas porque patrocinaba todo lo que hubiera que patrocinar en la ciudad. Incluso pagó cientos de camisetas de fútbol con el anagrama de los preservativos que comercializaba una de sus empresas.

Hombre hábil

Dorribo se sintió timado por quienes decían apoyarlo cuando todo le iba bien. Cuando lo encarcelaron parece que casi todos se olvidaron de él sin saber que, además de emprendedor, es hombre hábil que sabe muchas cosas y de muchos. De nada sirvieron sus peticiones de que hicieran algo por él. Cansado y abandonado, optó por tirar de la manta y la armó.

La jueza, que quizás ansiaba volver a escucharlo, no dudó un instante en marcar fecha para que se lo presentaran en el juzgado. Fue el 8 de agosto, a las diez de la mañana. Esa es una data clave en la operación Campeón.

Dorribo comenzó a hablar a las diez y pico y no paró hasta cerca de las tres de la tarde. Entró preso y salió libre. En esa mañana en sede judicial hizo explotar la bomba que guardaba por si le hacía falta. El empresario le contó a la jueza San José Asensio que algunos políticos también sabían de la trama que ella investiga.

Declaraciones

El empresario lucense involucró en sus declaraciones ante la jueza a José Blanco, por entonces ministro de Fomento, y a Fernando Blanco, el exconselleiro de Innovación e Industria, durante el Gobierno bipartito de la Xunta. El partido del primero perdió las elecciones y el de Palas se quedó sin ningún cargo en el Gobierno. El segundo acabó presentando la dimisión.

Le dio tan buen resultado hablar que Dorribo le cogió gusto. Durante el mes de agosto fue varias veces al despacho de la jueza. Siguió haciéndolo hasta hace poco. Cada vez que va le entrega nuevos documentos. De todo lo que dijo falta por saber si todo es verdad o mentira.

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