El Consello de la Xunta ha dado luz verde al proyecto de ley con los recortes en las condiciones laborales de sus trabajadores con dos novedades de última hora sobre el texto que ayer presentó a los sindicatos. Esas modificaciones suponen la temporalidad en la aplicación de los recortes, que tendrán una vigencia de dos años. Superado ese plazo, la Xunta se compromete a evaluar la continuidad o la retirada de las restricciones en función de cómo evolucione la situación económica. La otra novedad supone un guiño a los trabajadores, al facultar al Consello de la Xunta a revisar las retribuciones de los directivos de los organismos y empresas dependientes de la Xunta, así como las dietas por asistencia a consejos de administración.
Tanto Feijoo como la conselleira de Facenda, Elena Muñoz, que compareció junto al presidente en la rueda de prensa posterior a la reunión del Consello, defendieron que los recortes son la única alternativa para no tocar las retribuciones y que implican condiciones más favorables para los empleados públicos que en el resto de comunidades que ya han regulado en este ámbito. Con cientos de trabajadores manifestándose en el exterior del complejo administrativo de San Caetano, la conselleira insistió en que la reducción de jornada en ningún caso será automática, porque tendrá carácter voluntario para los funcionarios y personal fijo. En el caso de los interinos, constató que el proyecto legislativo habilita al Consello de la Xunta para plantear de forma razonada esa reducción para interinos y pesonal temporal, una posibilidad que excluye a los ámbitos sanitarios y educativos.
El Consello también acordó poner en marcha la segunda fase del plan de racionalización de la Administración paralela, que eliminará o reformulará 25 entes autónomos y permitirá mejorar otros 35. Al remate de esta segunda fase, la Xunta habrá reformulado o extinguido 72 chiringuitos.
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