El futuro del nacionalismo

El BNG exige a los escindidos que renuncien a sus cargos públicos

Los concejales nacionalistas que decidan abandonar la militancia en el frente deberán renunciar a sus puestos de representación institucional

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Lejos de arrancar como una separación amistosa, con acuerdo entre las partes, la escisión de los irmandiños de Beiras del BNG podría desencadenar un intenso combate por el futuro de los cargos institucionales. Los concejales nacionalistas que decidan abandonar la militancia en el frente deberán renunciar a sus puestos de representación institucional. Esa es la consigna de la dirección del BNG, deslizada ayer por Guillerme Vázquez en una comparecencia que tenía por único objeto trasladar a la opinión pública un mensaje inequívoco tras la espantada irmandiña del domingo. Ahora toca pasar página y centrarse en hacer oposición al PP.

«Non me vou preocupar de quen xa non pertence ao BNG»

«Non me vou preocupar de quen xa non pertence ao BNG». Con esta frase despachaba el portavoz nacional, una y otra vez, las insistentes preguntas relativas al adiós de quien fue fundador del frente hace casi 30 años y el rostro del ascenso electoral del nacionalismo durante la década de los noventa. La hoja de ruta de la mayoría que controla el BNG, capitaneada por la UPG, es clara: pedir a los ediles irmandiños o afines la devolución de sus actas porque, en caso contrario, pasarían a formar parte, en cierta manera, de una modalidad de transfuguismo.

Un mensaje a Máis Galiza

Una estrategia con la que también lanza un mensaje a Máis Galiza, que debatirá en marzo su continuidad en el BNG y que es la corriente con más alcaldes. De momento, en lo que afecta al sector de Beiras, el caso más llamativo es Teo, que cuenta con el único alcalde de Encontro Irmandiño (EI), facción que tiene ediles o simpatizantes en otra treintena de municipios. Precisamente, ayer estaba previsto que Martiño Noriega, Beiras y María Casar, los tres miembros de EI en la ejecutiva, formalizasen por la tarde su dimisión. Pero esta fue comunicada verbalmente por Beiras, quien mantuvo por la mañana un encuentro en la sede del frente, reunión en la que estuvo presente Francisco Jorquera, candidato del BNG a la Xunta, y Guillerme Vázquez, portavoz nacional. El objeto no era solo cumplir con el trámite del adiós, sino abrir el proceso para negociar cómo se gestiona el reparto de poder institucional.

Un complejo proceso de diálogo

Los irmandiños quieren que, en la medida de lo posible, los ediles escindidos y los que permanezcan en el BNG colaboren para alterar en lo mínimo la representación salida de las urnas. Un punto de partida en las negociaciones que la dirección del frente se ha limitado a escuchar y que, a tenor de lo expresado ayer por Guillerme Vázquez, no parece compartir, lo que augura un complejo proceso de diálogo. Las partes se han remitido ya a nuevas conversaciones en una semana en la que, previsiblemente, se producirán más bajas en el BNG, algunas de las cuales afectarán a cargos de representación local.

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