Seguramente, ayer varios miles de pontevedreses esbozaron una sonrisa al pensar en la mera posibilidad de dejar de pagar algo más de seis euros al día por circular entre Pontevedra y Vigo a través de la AP-9. Esos 22 kilómetros representan algo así como la milla de oro de los peajes gallegos. Suponen un tercio de la facturación total de Audasa y fuentes del sector aseguran que se trata de uno de los tramos más rentables de la red de autopistas españolas. De ahí la complejidad de la operación que se ha propuesto Ana Pastor.
Los técnicos sostienen que Fomento tiene tres opciones para alcanzar su objetivo, aunque todos tienen claro que solo una es viable: la ampliación del plazo de la concesión, que expira en el 2048 tras la extensión acordada cuando el Gobierno de José María Aznar decidió privatizar ENA -la por aquel entonces matriz de Audasa- a cambio de 1.586 millones. Para concretar esta vía el ministerio deberá cambiar la ley que determina que el plazo máximo de estas concesiones es de 75 años.
La segunda opción que tiene a su disposición Fomento es pagar. Abonar al grupo Citi entre 30 y 40 millones de euros al año, según los cálculos de los técnicos, que es la cantidad que Audasa ingresa por los peajes entre Pontevedra y Vigo y viceversa. Esta posibilidad parece poco probable no solo por el delicado momento económico, sino porque con ese volumen de inversión el ministerio podría plantearse seriamente la construcción de la A-57, la alternativa libre de peaje que uniría ambas ciudades y que hoy está en el aire precisamente por las estrecheces de las arcas públicas.
La tercera alternativa sería subir los peajes. El caso es que esta opción parece descartada por la enorme contestación social que desataría habida cuenta de que pronto habrá un repunte de las tarifas en toda la autopista del Atlántico para abonar la ampliación de Rande. Y es que el Consejo de Ministros aprobó a finales del año pasado, aún con Rodríguez Zapatero como presidente, un convenio que facultará a Audasa a subir los peajes un 1 % acumulativo durante veinte años en cuanto remate las obras de mejora del puente, cifradas en unos 350 millones de euros.
análisis LA MILLA DE ORO DE LA AP-9