La Guardia Civil investigó desde julio del año pasado hasta finales de enero la muerte de un joven ferrolano, que fue apuñalado por el dueño de una casa en la que había entrado, pero no ha llegado a conclusiones sobre qué hacía el muchacho allí. Lo único cierto es que Fernando Sánchez Grandal, de 17 años, recibió una cuchillada mortal la madrugada del 10 de julio cuando estaba en el interior de la vivienda de José Agustín Fernández Carpente, un carpintero jubilado de Pontedeume, que se atribuye la autoría, si bien en defensa propia y con miedo insuperable.
La jueza instructora de Betanzos mantuvo el secreto de las actuaciones hasta hace poco para que los agentes hiciesen su trabajo sin interferencias. Pero la realidad es que no probaron que hubiese relación entre la entrada del chico en la casa y los robos que por aquellas fechas tenían alarmados a los eumeses. En el registro de las dos viviendas de la familia del fallecido hallaron gran cantidad de guantes de látex como los que tenía puestos el cadáver cuando fue encontrado tendido en la calle. Pidieron información a decenas de bancos por si hubiese abierto alguna cuenta, sin resultado. Nadie en su entorno habló de que tuviese afición a los juegos de rol a pesar de que en su momento se habló de la posibilidad de que su presencia en el piso se debiese a una práctica de ese tipo: conseguir un objeto del interior de una casa sin que los moradores se enteren.
Y lo mismo ocurre con los dos juegos de llaves de la vivienda del carpintero que tenía el cadáver: no eran producto de una visita anterior, sino las colocadas en la puerta y otra tomada de un taquillón del pasillo.