Dos hombres aparecen muertos en un hostal de A Coruña

La policía, que no halló indicios de violencia, investiga lo ocurrido con los fallecidos cuya imagen está vinculada a la acampada del 15-M coruñés

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Dos hombres fueron encontrados ayer muertos, sin signos aparentes de violencia, en la habitación de un hostal que compartían en el número 132 de la ronda de Outeiro coruñesa. Aunque eran casi unos desconocidos para los otros inquilinos, su imagen está vinculada a la acampada del 15-M coruñés. Algunas fuentes indicaron que, junto a otro compañero, fueron los únicos desalojados del Obelisco el pasado agosto, tras disolverse el resto del campamento.

Marcos Liñares y Antonio Labora se hicieron amigos en la calle, en donde el primero, de unos 37 años y natural de Santiago, llevaba casi un lustro y el segundo, de unos 45 años y de Bergondo, unos dos. «Amistades de las pocas que se ve en sus condiciones», aseguraba ayer el personal de la Cocina Económica, entidad que los ayudó todo este tiempo y que les pagó la habitación en la que hallaron la muerte.

«Da la casualidad de que todavía ayer [por el jueves], Antonio había venido a devolver lo que le adelantamos, porque cobraron por primera vez la Risga», comentaron, cuestión que también señalaba otra inquilina de la pensión en la que vivían, que se apenaba de que «apenas les dio tiempo a disfrutarla». Llevaban varios meses esperando por esa ayuda, pero los trámites, reconocían, son muy lentos.

Ambos tenían problemas con el alcohol, pero estaban haciendo esfuerzos por rehabilitarse, incluso Antonio había comenzado a madrugar y a echar una mano en la cocina de la entidad benéfica para evitar sus malos hábitos. Era más templado que Marcos y según los que los conocían se complementaban bien. Antonio había sido empresario y tenía hijos, mientras que Marcos deja huérfana una niña de corta edad.

Puerta de la habitación del hostal donde fueron encontrados sin vida los dos hombres. eduardo pérez