Un lucense de 34 años, que lleva diez sin poder ver a su padre, demandó a una de sus hermanas, que es la que tiene la tutela del anciano, que padece alzhéimer y a la que responsabiliza de impedirle visitar a su progenitor. El juicio en el que Alberto Trashorras Ferreiro reclamará que se fije un régimen de visitas y comunicaciones se celebrará mañana en el Juzgado de Primera Instancia número 4 de Lugo. Con anterioridad hubo una conciliación en el Juzgado de Paz de Castroverde, en la que las partes no llegaron a un acuerdo.
La hermana de Trashorras, según el representante legal de este, el abogado coruñés Antonio Vázquez, alega que existen dos sentencias, de dos juicios de faltas para negarse a que su hermano visite al progenitor de ambos. El letrado, sin embargo, asegura que no hay ningún tipo de orden de alejamiento que impida que el hijo pueda ver a su padre.
El abogado insistió que estuvo buscando jurisprudencia de casos similares, en los que un hijo reclame un régimen de visitas para alguno de sus progenitores y no halló nada en este sentido. Lo más próximo es lo establecido en los casos de separaciones y divorcios para los hijos menores.
Alberto Trashorras, que reside en A Coruña, con una tía suya, hermana de su padre, asegura que lo echaron de su casa cuando tenía 21 años. Reconoce que fue después de un juicio de faltas por tirarle de los pelos a su hermana. Insistió que había intentado ver a su progenitor en repetidas ocasiones, incluso con la connivencia de un primo suyo, pero cuando llegaba al domicilio en el que reside el anciano a este lo sacaban en coche para que no pudieran comunicarse.
Trashorras asegura que sus dos hermanas mayores son las que le impiden visitar a su padre, pero demanda a una de ellas porque es la que ejerce la tutela sobre el anciano, después de que lo incapacitaran.
Alberto Trashorras en la demanda pide que se condene a su hermana a abstenerse de impedir las relaciones, comunicaciones y visitas entre él y su padre. Reclama además que se fije un régimen de visitas que permita la comunicación telefónica entre ambos, entre las diez de la mañana y las nueve de la noche. El demandante reconoce que va a ser difícil cumplir por la situación en la que se encuentra su progenitor. Sin embargo, en lo que insiste es en un régimen de visitas en el domicilio del anciano, los sábados y los domingos, de cinco a ocho de la tarde.
Alberto Trashorras dice que lo echaron de casa después de dos condenas en juicios de faltas, que no incluyen alejamiento.
El abogado que lleva el caso asegura que no encontró jurisprudencia y que lo más próximo es el régimen de visitas en las separaciones con menores.