El único alimento que ingirió era leche que le llegaba en una botella que le tiraban

Valoración Con: 1 estrella 2 estrellas 3 estrellas 4 estrellas 5 estrellas   votos ¡Gracias! Envíando datos... Espere, por favor.

De acuerdo con lo que puede leerse en las hemerotecas, la pequeña no llegó a estar nutrida adecuadamente. El único alimento que supuestamente le proporcionaron sus padres era leche que le daban en una botella con una tetilla y que hacía las veces de biberón. Cuando se descubrió la situación, la justicia actuó sacando a la pequeña de su encierro y apartándola de sus padres. Fue entregada a las monjas que atienden el hospital de San Pablo de Mondoñedo.

El cura de una parroquia cerca a la casa donde se encontraba la pequeña, conocedor de la situación, un día no consiguió aguantar más y puso el hecho en conocimiento de Menores.

Cuando las religiosas trataron de alimentar a la muchacha resulta que no sabía ni tan siquiera masticar. Desconocía cualquier alimento que no fuese la leche de vaca. Las cuidadoras del centro pasaron mucho tiempo intentando darle otro tipo de comida, pero los éxitos fueron más bien escasos.

En Mondoñedo

La mujer llegó a Mondoñedo por decisión del Tribunal Tutelar de Menores. Ingresó el 15 de octubre de 1973 y allí estuvo siete años. Parece que llegó a este centro en un estado totalmente deplorable, cubierta de pelo, sucia, desnutrida...

A principios de los ochenta fue trasladada al manicomio de Castro porque se consideraba que éste centro tenía mejores condiciones y, sobre todo, más personal para atender un caso excepcional.

Treinta años estuvo la mujer en el psiquiátrico que ahora cierra sus puertas. Algunas empleadas hicieron esfuerzos denodados para conseguir que la joven no solo bebiera, sino que también comiera. Llegaron a idear unas papillas al principio muy líquidas y luego algo más sólidas para alimentarla.

Poco a poco, comenzó a comer y a mejorar su estado físico, no así el psíquico. Los especialistas médicos que la atendieron no consiguieron acabar con sus instintos autodestructivos. De pequeña, en el «cortello», parece que llegó a arrancarse un ojo. Con el paso del tiempo, según expresaron algunas personas que conocieron su caso de cerca, se quitó el segundo. Dramático.

La persona que ejercía como responsable del psiquiátrico de Castro en el momento de conocerse el caso de esta mujer informó a la prensa de su situación. «Lamentablemente es un caso que no tiene solución. Padece una oligofrenia con crisis de agitación psicomotriz, dentro de los límites de la idiocia. Todo tipo de medicación le ha sido suspendida para prevenir una posible intoxicación que podría llevarla a la muerte, motivo por el que permanece atada. Su enfermedad le induce a la autodestrucción», refirió.